Cocinar con los chicos

niña cocinando

Cocinar es una divertida actividad para compartir frecuentemente con los chicos. Según la edad de nuestros hijos, podremos pedirles que nos ayuden a seleccionar los ingredientes en los mercados, a fraccionarlos según lo requiera la receta, a lavar verduras y frutas, a revolver, a hacer repulgues, a decorar el plato y, sobre todo, a sentirse orgullosos ante el resto de la familia cuando llevamos el plato terminado a la mesa para compartirlo.

Animate, llenate de valor y empezá por los ingredientes “emocionales” que vas a necesitar:

Ingredientes:

  • Mucha paciencia: Seguramente al principio se ensucie bastante la cocina, caigan cosas al piso, le repitas una y otra vez que no toque entre otras advertencias. No dejes que estas situaciones frustren el intento. Sabé que van a suceder pero que a medida que repitas esta actividad, los roles se van a ir acomodando así como también se van a ir respetando las consignas. ¡Cocinar es un aprendizaje!
  • Complicidad  y diálogo. Es un gran momento para charlar con los hijos mayores y para intercambiar opiniones o experiencias del día. La cocina es el lugar para estar solos y contarse confidencias.
  • Grandes sonrisas: para decorar el ambiente. Música tranquila, buenos modos y por qué no queso con aceitunas para motivar la espera.
  • Manos bien limpias: dispuestas a ayudar, a servir, a pasar, a buscar, a prender, a cortar. Manos para dar y recibir.

Una vez que hayas juntado los ingredientes, hay que empezar a cocinar. Estos tres pasos no pueden faltar nunca.

Pasos

1-   Primero probar. Animarse aunque estemos cansados, aunque no sepamos cocinar o siempre nos salga mal. Probar y que se nos queme o quede crudo, o nos pasemos de sal, o nos confundamos las especies. ¿Qué se puede perder?

2-   Luego compartir. Encontrarnos con el otro, aconsejarnos y aprender. Probar verduras nuevas, experimentar texturas, oler aromas, escuchar los crujidos del aceite. Experimentar el silencio y la concentración.

3-   Finalmente disfrutar del la presencia del otro y del producto terminado, más allá de cómo haya resultado la preparación. Desear que vuelva a repetirse.

Para ayudarte en esta tarea te sugerimos estas dos recetas fáciles y ricas.

Omelette de jamón y queso

Ingredietes

Huevos, 2
Queso mantecoso o de máquina, unos 50 g
Jamón cocido, dos rebanadas
Perejil finamente picado, 1 cucharadita
Manteca, una cucharada o crema de leche, dos cucharadas.
Aceite de oliva, 2 cucharadas
Sal y pimienta a gusto

Preparación

– Mezclar los huevos sin batir, hasta que formen una preparación homogénea.
– Pasar los huevos por un colador.
– Agregarles la manteca derretida o la crema de leche.
– Incorporar el perejil a la preparación y salpimentar.
– Cortar el queso en cubitos y picar el jamón cocido.
– Calentar una sartén.
– Poner el aceite, y cuando tome temperatura agregar los huevos.
– Cuando el huevo empiece a coagular, bajar el fuego y poner el jamón y el queso en el centro y hacia un lado para poder luego plegar el omelette.
– Doblar el omelette de jamón y queso al medio o en tres.
– Darlo vuelta con una espátula, debe quedar dorado por fuera y algo jugoso por dentro.

Chocotorta

Ingredientes

2 paquetes de galletitas de chocolate.

600 gramos de queso crema.

500 gramos de dulce de leche.

Una taza de leche

Procedimiento

-Mezclar en un bowl el queso con el dulce de leche, tamizar y llevar al frío hasta que tome cuerpo.

-Tomar las galletitas y sumergirlas en leche hasta que no burbujeen.

-En un molde, preferentemente rectangular, hacer un piso de galletitas y luego agregar la mezcla del queso con el dulce de leche. Armar así tres capas, llevar a la heladera y dejar enfriar toda la noche.

¡Las plazas piden niños! ¡Poblemos todas las plazas!

plaza mejor

Las plazas fueron siempre el corazón de los pueblos, de los barrios, de las ciudades. Son pulmones de aire fresco,  espacios de recreación y de juego. Lugares de encuentro y diálogo. ¡Volvamos a concurrirlas con nuestros hijos y a resignificar su función!

Cuando se trazaban antiguamente los planos de pueblos y ciudades, lo primero que se establecía era el sitio para la plaza, con el cabildo, el banco, la escuela y la Iglesia a su alrededor. A partir de ella, se dibujaban las manzanas y se repartían los territorios. Allí la gente comercializaba productos, se encontraba, se conocía y se enteraba de los acontecimientos sociales. ¡La plaza era el corazón de un pueblo que latía!

Estas solían ser el lugar en el que los niños disfrutaban casi diariamente de sus juegos: tobogán, pasamanos, hamacas, subibaja o tambor. Los chicos jugaban en el arenero con sus baldes y palitas hasta llenarse de arena los dobladillos de los pantalones. ¡La plaza era vida!

Las calesitas giraban llenas de chicos que estiraban la mano para agarrar la sortija y ganarse otra vuelta gratis mientras los padres los saludábamos al pasar. ¡La plaza era alegría!

En ellas había diversos árboles coloridos, con sus monumentos bien cuidados y bancos para descansar y relajar la mente mientras se respiraba aire puro. ¡La plaza era salud!

Hoy, algunas de ellas están olvidadas. Han quedado como un terreno baldío por falta de mantenimiento. Las calecitas fueron cerrando. Los juegos quedaron despintados o rotos, los bancos están maltrechos y la arena ha sido tapada por los pastos. Tal vez se junta algún grupo de adolescentes para fumar o hacer tiempo después de la escuela.

A los más chicos no les atrae este escenario desolado al lado de todos los colores, brillos y destellos que les puede ofrecer la televisión, los videos juegos o la computadora.

Los padres a veces somos reticentes a llevarlos a las plazas de nuestro barrio por temor a la inseguridad. No resulta muy tensionante no poder perder de vista a nuestros hijos ni un instante y ante esto, preferimos no llevarlosya. Pensamos que es son lugares inseguros y hasta preferimos no pasar por ellas aunque de esa forma acortemos camino.

Nos parece que la arena está sucia y contaminada y que las palomas nos pueden contagiar enfermedades. Preferimos lo seguro, quedarnos en casa.

También sucede que los chicos salen del colegio cansados y una vez que llegan a sus casas no están con energía para volver a salir. Entre la tarea y el estudio, no les queda mucho tiempo en la semana para ir.

Algunas plazas nos ven pasar, nos ven esquivarlas, nos ven ignorarlas…En su silencio piden a gritos que volvamos a ir… Y en el fondo, tal vez sin darnos cuenta, nosotros también las necesitamos a ellas.

Necesitamos volver a conectarnos con nuestro barrio: conocer al vecino y a sus hijos, conocer lo que está pasando en el pueblo o en barrio, conocer los acontecimientos importantes de la vida del otro o compartir las preocupaciones comunes. En fin, relacionarnos como ciudadanos de un mismo lugar, desarrollar el sentido de pertenencia.

También los chicos necesitan jugar al aire libre, conectarse con la naturaleza, desarrollas sus habilidades motoras, conocer a los vecinos de su misma edad, más allá de los de la escuela, correr entre los árboles, patear la pelota, perseguir a las palomas y andar en bicicleta. Respirar aire puro. Aprender a jugar con los demás.

Los más grandes pueden hacer gimnasia, juntarse a matear a la sombra de un árbol, jugar un picadito entre amigos o charlar con otros de su misma edad.

Todos necesitamos este espacio, grandes y chicos. Si la plaza está llena de gente del barrio y nos conocemos todos, hay mucha menos posibilidad de que sea un lugar inseguro. Por otra parte, si todos nos ponemos de acuerdo y la revalorizamos, podemos pedir que haya más seguridad que vigile.

Encontrarnos en la plaza para compartir, disfrutar y conversar ayuda a nuestra salud y mente y desarrolla en nosotros el deseo y compromiso de cuidar lo nuestro.

Algunos consejos para un rato de plaza:

 

  • Si vas a una plaza donde concurre mucha gente, te conviene ponerle a tu hijo una remera más bien llamativa para poder identificarlo más fácilmente

 

  • Ponerle nombre a los juguetes de plaza ayuda a que sean devueltos.

 

  • Animar a nuestros hijos a que interactúen y conozcan a otros niños para que compartan juegos.

 

  • Avisar a un guarda si ves algo o alguna persona que llame tu atención.

 

  • Llevar alguna galletita o agua por si a los más chicos les agarra hambre.

 

  • Después de jugar en el arenero, en un banco, quitarle la arena de los zapatos a tu hijo para que no la traslade hasta la casa.

 

  • Explicarle a los chicos que no hablen con desconocidos y que siempre tienen que jugar al alcance de nuestra vista.

 

  • Acompañarlos para que, de a poco, se vayan animando a probar juegos nuevos o hacer pruebas diferentes.

 

  • Recordarles que después de un día de plaza, es muy importante lavarse las manos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

 

Educar para la paz

educar para la paz

Educar para la paz es prevenir situaciones violentas transmitiéndoles a nuestros alumnos que se puede convivir en armonía con uno mismo y con los demás, aceptando las diferencias y recapacitando luego de momentos de enojo o irascibilidad.

Cuando los hechos de violencia suceden nos lamentamos y reflexionamos sobre lo que se hubiese podido hacer para prevenir dichas conductas. Nos proponemos metas, actividades, proyectos que con los días van quedando en el olvido hasta que vuelve a surgir otro episodio.

Educar para la paz no es una reacción frente a un hecho o una unidad didáctica. Educar para la paz es un trabajo de cada día que se enseña a través del ejemplo, de la escucha, del diálogo, de la capacidad de resolver conflictos pacíficamente y de trabajar en equipo.

Tal vez porque no es un contenido dentro de la planificación anual no le dedicamos tiempo. Tal vez no le prestamos atención porque priorizamos los contenidos conceptuales y procedimentales. Tal vez porque es un aprendizaje que no se puede medir o evaluar cuantitativamente, lo damos como territorio exclusivo de las familias y damos como sobreentendido en la planificación.

Hoy más que nunca debemos dejar de ser indiferentes a este valor. Vivimos en un mundo globalizado por las comunicaciones donde inevitablemente debemos enseñar a dialogar, a encontrar puntos de encuentro y a transmitir nuestros pensamientos respetando al otro para vivir en paz.

¿Qué podemos hacer desde la escuela?

Como en el colegio compartimos muchas horas juntos es fundamental la convivencia, aprender a disfrutar, aprender del otro y con el otro.

En primera instancia nos parece necesario enseñar a los chicos desde pequeños a conocerse: qué les gusta y qué no, qué cosas los hacen enojar, que cosas les cuestan, que situaciones disfrutan y cómo les gusta ser tratados. Estos aspectos se pueden desarrollar a través de descripciones de uno mismo, de reflexiones a partir de un texto o la escritura de poemas.

El segundo paso es enseñarles a expresar lo que sienten. Es muy frecuente observar que los chicos están enojados y no saben por qué o no pueden explicarlo. Cuando esto sucede recurren a los mordiscos, golpes, tiradas de pelo o gritos con patadas al aire. Frente a esta situación es bueno primero contenerlos sin juzgarlos, darles tiempo para que se calmen, se laven la cara y se tranquilicen. Luego debemos escucharlos con atención, sin prejuicios. En su relato podremos entender qué les sucede y desde allí ayudarlos.

Cuando el conflicto es con el otro, es muy importante el diálogo. No sirve que se guarden la bronca o se callen porque “la herida no curada sangra el doble”. Es preciso enseñarles a poder conversar, a decirse lo que les duele o molestó y a poder escuchar el punto de vista del otro aunque no se esté de acuerdo. Lo más importante es procurar que este diálogo sea constructivo. Que el fin no sea decirse cosas feas, tratar de ganar la disputa o hacer todo lo posible para que el otro se sienta el peor sino reflexionar profundamente las soluciones y buscar puntos de encuentro donde los dos sientan que ganaron algo: armonía para compartir momentos juntos, especialmente en el aula.

Reconocer la culpa y pedir perdón sería el siguiente paso. Enseñarles a que todos podemos equivocarnos y que no somos perfectos sino perfectibles, los ayuda a no sentir el error como una humillación. Aceptar la falta es permitirse crecer.

Por último es muy importante comprometerse a no volver a hacerlo. No alcanza con pedir perdón si al día siguiente vuelve a suceder lo mismo. A veces ese propósito puede quedar por escrito o puede ser conversado entre todos para que juntos se ayuden a cumplirlo.

Fomentar el encuentro, conversar entre todos para resolver un conflicto, dedicarle una hora de clase, no es perder el tiempo si habremos hecho un buen trabajo.

¿Cómo podemos trabajarlo?

El 21 de septiembre es el día mundial de la paz. Sería un buen momento para trabajar con tus alumnos este tema. A continuación te proponemos algunas ideas para realizar en la clase.

 

  • Trabajar a partir de una/s imagen/es, previamente seleccionadas, donde los chicos tengan que observar y decir los valores que descubren. Recordá que al trabajar con imágenes partimos siempre de lo objetivo para llegar a lo subjetivo.

 

  • Diseñar un símbolo de la paz. Puede ser para la paz mundial, la paz en el colegio, la paz en el grado. Después deberán explicar que significa cada cosa y hasta se puede hacer una votación para elegir el símbolo que consideren mejor logrado.

 

  • Inventar un lema. Este puede ser colocado en la puerta de entrada al aula para que lo recuerden cada día.

 

  • Investigar quiénes ganaron premios nobel de la paz. Elegir uno y preparar una presentación para compartir con los compañeros.

 

  • Averiguar quiénes son los Mensajeros de la Paz de Naciones Unidas y qué funciones cumplen. Luego escribir un breve texto que explique por qué quisieran ser mensajeros y qué propondrían.

 

  • Escribir un poema o una canción por la paz y compartirla con el resto del colegio en la formación.

 

¿Cómo hacer para que mi hijo cuide sus útiles escolares?

foto para utiles

Todas las semanas nos encontramos con que a nuestro hijo le falta algo en su mochila: el lápiz negro, hojas en la carpeta, cartuchos, tijera, compás, el libro de texto, boligoma… ¿Es normal que “desparezcan” tantos útiles sin una explicación posible?¿Reponer lo que falta soluciona el problema?

Al comienzo del ciclo lectivo nos esforzamos por comprarles todo lo que se pide en la lista escolar. Queremos que empiecen su primer día de clases con la cartuchera bien completa, las carpetas con hojas y carátulas y cuadernos prolijamente forrados y con etiquetas. Pero ¿cuánto dura todo este despliegue?

A medida que van pasando los días empezamos a observar que faltan útiles en la cartuchera, que aparecen notas en el cuaderno de comunicaciones advirtiendo que nuestro hijo no pudo trabajar en clase porque no tenía el libro, que la carpeta está escrita en lápiz negro en vez de tinta y que hay hojas de carpeta con el nombre tachado de diferentes compañeros. Y entonces nos preguntamos…¿dónde están los útiles que compramos con tanto esfuerzo?

Cuando les preguntamos a ellos por lo que falta en la cartuchera o mochila suelen responder, por ejemplo, “que cuando volvieron del recreo ya no estaba”, “que lo dejaron en algún estante y ahora no está”, “que se lo pidió un compañero y no se lo devolvió” o “que lo llevaron para practicar en lo de alguien y se lo olvidaron”. El hecho es que ese objeto despareció y que con reponerlo no solucionamos el problema.

¿Qué podemos hacer para prevenir la pérdida de útiles escolares y que nuestro hijo se haga responsable de los mismos?

Ante todo es muy importante mostrarles a nuestros hijos que los útiles tienen un determinado costo económico y que los podemos adquirir gracias a nuestro trabajo y esfuerzo. Que vean que dejamos de comprar cosas para nosotros para priorizar que ellos tengan lo que necesitan es un buen ejemplo para que entiendan esto.

También es de gran ayuda que las primeras semanas de clase revisemos con ellos todos los días la cartuchera, los ayudemos a ordenar la mochila y verifiquemos que tienen lo que necesitan pero sin excesos (por ejemplo no recarguemos las cartucheras con 24 lápices de colores, fibras, lapiceras de color, etc. de forma tal de que si se pierden algunos de estos pueda usar otros en su reemplazo; el niño debe darse cuenta de los inconvenientes que le provoca la falta de uno de esos elementos.

Seguramente sea un poco engorroso estar controlando todo todos los días, pero si logramos formar el hábito en nuestros hijos, a las pocas semanas nos habremos olvidado de este tema. Una solución intermedia es destinar una hora de la tardecita del domingo para controlar que todo esté listo para la semana escolar y reponer lo que es imprescindible.

Ponerle nombre a los útiles ayuda a que sean devueltos. Esta actividad la pueden realizar los mismos chicos antes de que empiecen las clases. Es tan sencillo como escribir varias veces el apellido en un papel, recortarlo y colocarlo con cinta a cada útil o pegar etiquetas con nombre a cada libro y cuaderno. En el caso de que sean muy chicos y uno disponga de poco tiempo se puede colocar el nombre con marcador indeleble. Es fundamental que TODO tenga nombre para que el que lo encuentra pueda regresarlo.

Para que aprendan a dejar todo en un mismo lugar y después puedan encontrarlo sin complicaciones es aconsejable que tengan en su cuarto un espacio para este fin: cajonera, portalápices, estante, etc.. No es necesario que sea muy amplio, pero sí que esté fuera del alcance de hermanos más pequeños.

Otro típico faltante son las hojas de la carpeta. Las prestan, las usan para dibujar o escribir cartitas, o las tiran si se les rompen los espirales. Una buena técnica para prevenir lo anteriro, es numerarlas y ponerles el apellido de antemano para que sus dueños tomen conciencia de la cantidad que tienen.

Muchos chicos pierden sus útiles porque llevan más de lo necesario, de lo que se pide en la lista. Las cartucheras no cierran, y si no pierden cosas porque se les caen, tampoco se dan cuenta de las que les faltan. Así mismo, en la mochila llevan álbumes con figuritas, juguetes y revistas pero los libros del colegio los llevan en la mano. Debemos tratar de supervisar los excesos. Que lleven lo que precisan para aprender.

¿Qué podemos hacer cuando vemos que faltan útiles tan frecuentemente?

Un grave error que a veces cometemos es pensar que es inevitable que los chicos pierdan tantos útiles. Frente a ello, a principio de año, compramos materiales al por mayor y los guardamos en una caja. Cada vez que a nuestro hijo le falta algo, en vez de fomentarle que lo busque, le damos uno nuevo de la caja. ¿Cómo pretendemos después que ellos cuiden sus cosas si saben que ante la falta está la caja mágica?

Evidentemente es más fácil reponer que buscar. Por eso es muy importante exigirles antes de comprar que busquen entre las cosas perdidas del colegio, debajo del banco, en el fondo de la mochila o bolsillo del dental o en el casillero si es que cuentan con uno.

Insistir en que aprendan a buscar y que no se den por vencidos fácilmente sin duda los va  ayudar mucho en la vida.

¡Sigamos hablando de educación! ¡Feliz día a todos los profesores!

Nuestro reconocimiento al trabajo de todos los profesores que cada día, desde su área y a través de su persona, enseñan con pasión y con su ejemplo.

dia del profe cantinflas

¡Feliz día a los profesores que, como Sócrates García (Cantinflas), renuncian a las comodidades de la gran ciudad para marchar al pueblo que requiere de sus servicios y se enfrentan a los “caciques” del lugar!

dia del profe jirafales

¡Feliz día a los profesores que no se cansan de decir Ta TA TA TA y pedir silencio!

karate

¡Feliz día a los profesores que con creatividad descubren, construyen y promueven nuevas estrategias para ganar la batalla de la ignorancia!

gordo

¡Feliz día a todos los profesores que le enseñan a los jóvenes a ir más allá de las apariencias y de la moda!

mama

¡Feliz día a todos los que educan con cariño y no se rinden fácilmente ante la adversidad!

matematica

¡Feliz día a todas las mentes brillantes que intentan superarse cada día!

profesor

¡Feliz día a todos los profesores en su día!

Próximo 11 de septiembre: Día del maestro. Con Ustedes… Domingo Faustino Sarmiento

sarmiento mejor

En ese día recordamos el fallecimiento de Domingo Faustino Sarmiento. ¿Quién fue y qué hizo por la educación de nuestro país? Les proponemos conocer más sobre su obra educadora a través de su vida y sus palabras.

Domingo Faustino Sarmiento nació en la ciudad de San Juan el 15 de febrero de 1811. Sus padres fueron Paula Albarracín y José Clemente Sarmiento.

“La casa de mi madre, (es) la obra de su industria, cuyos adobes y tapias pudieran computarse en varas de lienzo tejidas por sus manos para pagar su construcción (…) Su forma original es aquella que se apega a la poesía del corazón (…) A poca distancia de la puerta de entrada, elevaba su copa verdinegra la patriarcal higuera…

De “Recuerdos de Provincia”

Fue ayudante de topógrafo, gobernador, periodista, escritor, soldado, tendero, minero, comerciante, embajador, pero ante todo… MAESTRO

“Ante todo he sido durante mi vida un maestro de escuela (…) Seré en la Presidencia de la República, como siempre, maestro de escuela”

Su obra educativa, reflejo de sus pensamientos.

Sarmiento fue un hombre que transformó su pensamiento en acciones y hechos concretos. Conozcamos qué hizo por la educación de nuestro país a través de algunos momentos de su vida y sus palabras.

1816- Ingresa a la Escuela de la Patria. Sus maestros fueron Ignacio Fermín Rodríguez y José Jenaro Rodríguez. Era un alumno tan sobresaliente, que cada año la escuela lo distinguía con el premio “Primer Ciudadano” y le reservaba un asiento especial en el aula.

“Que cada alumno cumpla con su deber, y que cada uno sea responsable de sus propios actos”

1826- Funda junto a su tío José de Oro una escuela en un caserío llamado San Francisco del Monte, en San Luis. A su escuelita asistía gente del lugar totalmente analfabeta. Algunos de  sus alumnos eran mucho mayores que él, que para ese entonces contaba con 15 años. Ésta fue su primera experiencia como trabajador de la enseñanza.

“El maestro era yo, el menor de todos, pues tenía 15 años; pero hacía dos, por lo menos, que era hombre por la formación del carácter, y ¡ay de aquel que hubiese osado salirse de los términos de discípulo a maestro a pretexto de que tenía unos puños como perro de presa!”

De “Recuerdos de Provincia”

1831- Se exilia en Chile. Trabaja entre otras cosas de maestro

“En la infancia, en los viajes, en el destierro, en los ejércitos, en la inmigración, en fin, no he conocido más amigos que los libros y los periódicos.”

1836- Vuelve a San Juan dedicándose a la enseñanza.

“Educar es simplemente ser hombre libre”

1839- Funda el Colegio para Señoritas de Santa Rosa y lo dirige durante dos años.

“Hagan madres que dirijan la educación de sus hijos. Hagan maestras de escuela. El medio de educar a los pueblos y barato es hacerlo por medio de la mujer.”

1842- Al iniciarse su segundo exilio chileno, el Ministro de Instrucción Pública Manuel Montt lo designa director de la primera Escuela Normal de Preceptores de Hispanoamérica. En estos años despliega una amplia actividad que incluye: la reforma del sistema de enseñanza de la ortografía y de la lectura; la publicación y utilización de su Método Gradual de Lectura, de Educación popular y su trabajo sobre Educación común; el desarrollo de la enseñanza de los idiomas –en particular el inglés-; la traducción de libros morales y religiosos (escribió La conciencia de un niño); el establecimiento de la enseñanza de los buenos modales; la fundación y dirección de El Monitor de las Escuelas; el viaje por toda Europa y Estados Unidos comisionado por el gobierno de Chile para analizar los planes de estudio, además de los métodos pedagógicos y el material escolar.

“Eduquemos nuestra lengua. Hagámosla buena conductora de ideas, y que el mundo entero se refleje en ella como un espejo. ¿Con sus manchas? Con sus manchas, como el sol”

1855- Es jefe del Departamento de Escuelas de la ciudad de Buenos Aires. Por entonces, funda y redacta: Anales de la educación común”, y ordena construir los dos primeros edificios escolares de la ciudad. La primera escuela de América del Sur destinada a la educación común fue la llamada Escuela Catedral al Norte (actualmente situada en la Calle Reconquista Nº 461).

“Nuestras escuelas deben, por tanto, ser construidas de manera que su espectáculo, obrando diariamente sobre el espíritu de los niños, eduque su gusto, su físico y sus inclinaciones. No sólo debe reinar en ellas el más prolijo y constante aseo, cosa que depende de la atención y solicitud obstinada del maestro, sino también tal comodidad para los niños, y cierto gusto y aun lujo de decoración, que habitúe sus sentidos a vivir en medio de esos elementos indispensables de la vida civilizada”.

1868- Asume como presidente de la Nación y en colaboración con su ministro de Instrucción Pública, Nicolás Avellaneda, hace posible que se le otorgue más dinero para la educación. Esto permite abrir muchas escuelas públicas en todas las provincias.

“La empresa gloriosa de nuestro siglo es difundir a toda la masa de los habitantes de un país cierto grado de instrucción, para que cada uno pueda abrirse honorablemente acceso a la participación de las ventajas sociales y tomar parte en el gobierno de todos para todos; no hay república sino bajo esta condición, y la palabra democracia es una burla donde el gobierno en que ella se funda pospone o descuida formar el ciudadano moral e inteligente”.

Mensaje al Congreso Nacional como Presidente de la República en 18701870- Dicta la ley de bibliotecas populares.

1870- Dicta la ley de bibliotecas populares.

“Los libros piden escuelas, las escuelas piden libros”.

1872- Crea la Escuela Naval y el Colegio Militar.

1875- Crea la Ley de Educación Común.

Es necesario educar al pueblo en verdadera democracia, enseñar a todos lo mismo para que todos sean iguales… Necesitamos hacer de toda la República una escuela”.

Los invitamos a leer esta Entrevista imaginaria a Sarmiento http://www.me.gov.ar/efeme/sarmiento/entrevista.html

Juegos tradicionales sobre papel para consolidar aprendizajes

tutti Frutti

¿Por qué no enseñar jugando? El tutti frutti, la batalla naval y el comecoco son tres juegos sobre papel, fáciles y de toda la vida, que favorecen el desarrollo de habilidades y permiten que los chicos aprendan jugando. 

¿Quién no ha jugado alguna vez al Tuti Fruti o a la Batalla Naval? ¿Quién no ha confeccionado en su niñez un comecoco? Estos tres juegos pueden convertirse en una actividad de fijación a partir de las que los alumnos pueden repasar lo aprendido.

El tutti fruti

tutti

¿Qué aspectos se pueden trabajar?

  • El diseño de la planilla rectangular propia de este juego favorece la organización espacial en columnas y filas y el uso de la regla, la habilidad en el trazado de líneas.
  • A través de la categorización elegida en cada columna, el alumno ejercita las propiedades comunes del grupo de palabras. Estas categorías bien planificadas ayudan a ejercitar contenidos que se estén trabajando en clase, como por ejemplo: sustantivos propios, sustantivos comunes, adjetivos, verbos y adverbios.
  • El recitado del alfabeto para seleccionar una letra favorece la fijación del abecedario
  • El cálculo numérico del puntaje permite practicar suma de resultados parciales y finales.

La batalla naval

batalla naval¿Qué aspectos se pueden trabajar?

  • Con la confección de la cuadrícula se ejercita la utilización de la regla, la medición y distribución del espacio.
  • La ubicación y selección de una casilla en la cuadrícula para establecer una coordenada (7A) afianza la noción de ubicación espacial.
  • La elección de una estrategia y  la selección del espacio asignado para cada barco implica razonar, concentrarse y planear, todas habilidades que necesitan de atención.

El comecoco

Sin título 

La idea principal de este juego de papel consiste en la adivinación de palabras entre una temática previamente escogida.

¿Qué aspectos se pueden trabajar?

  • La confección del comecocos permite ejercitar a través de plegados, conceptos como “la diagonal”, “mitad” y “cuartos”. También se puede trabajar la visualización de figuras.
  • La práctica del silabeo. El comecoco abre y cierra su boca tantas veces como sílabas tengan las palabras escritas.
  • Se pueden realizar preguntas de temas que se estén trabajando en clase y cuyas respuesta se encuentren escondidas en su interior, lo que permite fijar contenidos.