Diez preguntas sobre el sueño

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1- ¿Qué es el sueño?

A lo largo del día, el cuerpo trabaja sin parar. Cuando quiere descansar, relajarse, ordena “ir a dormir”. El sueño es una suspensión temporal de la conciencia, que se da en forma periódica. Cuando dormimos, los centros nerviosos reducen su actividad y entonces disminuyen todas las funciones orgánicas: la respiración, los latidos cardíacos, los movimientos musculares, etc.
2- ¿Por qué dormimos de noche?

Hay muchas razones por las cuales nos da sueño en la noche: la reducción de la luz y del ruido, el descenso de la temperatura, la necesidad de descansar y reponernos de las actividades que hacemos durante el día. El sueño no sólo alivia el cansancio del cerebro y de los músculos, sino que permite que el sistema nervioso y los órganos que controla recuperen parte de la energía perdida.

3- ¿Cuánto debe dormir una persona?

La cantidad de horas que dormimos varía según la edad: a medida que crecemos, necesitamos dormir menos. Los recién nacidos duermen casi todo el día (de 18 a 20 horas), los chicos de 1 a 3 lo hacen de 11 a 15 horas, los que tienen de 4 a 12 años duermen de 10 a 12 horas, y los adultos, de 7 a 9 horas.

4- ¿Cuáles son las etapas del sueño?

En la primera etapa nos adormecemos pero todavía podemos escuchar lo que ocurre a nuestro alrededor. En la segunda, nos mantenemos tranquilos y ya no nos afecta el exterior. En la tercera, llamada fase REM, nuestros ojos se mueven mucho debajo de los párpados y el cerebro emite ondas muy rápidas: es cuando soñamos.

5- ¿Soñamos toda la noche?

Los estudios acerca de las ondas cerebrales durante el sueño indican que aproximadamente cada hora y media nuestro cerebro tiene una gran actividad porque entra en la fase REM y, por lo tanto, soñamos. Luego de esta etapa viene otra de sueño muy profundo y calmo, para después volver a la fase anterior.

6- ¿Por qué a veces recordamos los sueños y otras veces no?

Se supone que los sueños que se dan en la fase REM tienen imágenes visuales, auditivas y olfativas muy fuertes y por eso resulta fácil recordarlos. Si nos despertamos cuando estamos en esta atapa, podemos recordar lo que estábamos soñando. En cambio, si nos despertamos cuando estamos en la etapa de sueño profundo, difícilmente podamos recordar algo de los que soñamos.

7- ¿Qué es el sonambulismo?

La palabra sonámbulo deriva de dos palabras: sueño y deambular, que quiere decir desplazarse. Los sonámbulos se levantan y caminan estando dormidos, inclusive pueden llegar a hablar y a mantener una conversación. A los sonámbulos no conviene despertarlos, sino llevarlos a su cama con suavidad para que continúen durmiendo.

8- ¿Por qué bostezamos?

Cuando tenemos sueño, el flujo de la sangre al cerebro se vuelve lento porque no llega suficiente oxígeno. Como se siente “embotado”, el cerebro da la orden del bostezo: abrimos la boca bien grande y tragamos mucho aire. Así el cerebro se oxigena, se “despeja”, y nos sentimos mejor.

9- ¿Por qué algunos chicos se hacen pipi cuando duermen?

Hacerse pipi en la cama tiene un nombre científico: enuresis. Muchos chicos la sufren, pero no por eso hay que avergonzarse. A veces hacerse pis en la cama tiene que ver con lo que estamos soñando, o con algo que nos preocupa mucho o con algún temor. Generalmente los chicos que sufren de enuresis se curan solos a medida que van creciendo. En algunos casos, los papás tienen que consultar al médico para resolver el problema.

10- ¿Qué es el insomnio?

El insomnio consiste en la dificultad o la imposibilidad para dormirse. Es un trastorno originado por estados de ansiedad, depresión o excitabilidad. Muchas veces desaparece solo, pero si persiste hay que ir al médico, nunca automedicarse.

 

 

Fuente: Cecilia Blanco en R. B, n° 3880

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Escribir, corregir y compartir.

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El sentimiento de orgullo y la motivación que produce en los alumnos compartir lo que escriben no tiene precio. Los chicos de esta manera logran no sólo esforzarse por redactar cada día mejor sino que le dedican tiempo a mirar nuestras correcciones para poder corregirla, ensayarla y comunicarla en voz alta.

Coordinar todas estas acciones es muy sencillo, aunque requiere de una clara planificación.

En primer lugar tenemos que proponer un tema de escritura. El mismo puede ser en función al libro que estén leyendo, intereses del grado o algún tema que se esté trabajando en clase.

Luego, es necesario que realicemos una apropiada corrección de la redacción según la edad y los objetivos del grado.

En el momento de devolver la producción escrita es importante explicarles a los alumnos cuál va a ser la dinámica de trabajo: ellos deberán releer lo que escribieron, corregir sus errores en función a lo que nosotros les hemos apuntado y pasarla en limpio. Este último procedimiento lo pueden hacer a mano o en computadora ya que en adelante la prioridad será que la puedan leer de la forma que mejor los ayude.

En sus casas los chicos tendrán que practicar la lectura de la misma, hacer hincapié no sólo en la fluidez sino en la entonación y puntuación.

Finalmente en clase, se compartirá la lectura en un clima amable y festivo.
¿Qué debemos tener en cuenta?

• Que los chicos realmente estén bien estimulados para que se esfuercen en la corrección y ejerciten su lectura como algo natural y divertido.
• Encontrar y planificar el momento oportuno para la exposición. Tenemos que tener en cuenta el tiempo para que todos lleguen a exponer con tranquilidad su trabajo pero con dinamismo para que no se torne aburrido.
• Dar instancias donde los chicos puedan acercarse a preguntar si alguna corrección no comprendieron.
• Presentar esta dinámica como una actividad libre, no obligatoria, y recalcar a los chicos que el objetivo debe ser disfrutar de esta experiencia enriquecedora. Seguramente algunos no se animen a participar en la primera oportunidad pero lo hagan en la siguiente si comprueban que el clima es agradable y respetuoso.
• Esta técnica es muy favorable para los alumnos que tienen dificultades en la lectura o son muy tímidos y generalmente no se animan a leer en público ya que al darles la instancia de corrección y ensayo les generamos la seguridad que necesitan para comunicar verbalmente lo que expresaron por escrito.
• No necesariamente todas las redacciones deben ser leídas. Los chicos podrán escoger la mejor que hicieron o la que consideren más apropiada para compartir.
• Indirectamente de este modo estaremos también ejercitando la escucha atenta y respetuosa del resto de los compañeros.

¡Manos a la obra y qué la escritura cobre vida!

Volver al colegio para terminar el secundario porque nuestros hijos nos lo piden.

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Por esas vueltas de la vida, tal vez no terminamos la secundaria. Hoy tenemos entre 30 y 50 años, nuestros hijos están en edad escolar y nos preguntan por qué no terminamos y nos alientan a que cerremos esa etapa. ¿Es posible? ¿Cómo podemos hacerlo?
La vida fue pasando y dejamos atrás un ciclo sin concluir: la secundaria. Nuestros hijos están más grandes y entre sus tantas preguntas aparece ésa que nos da pocas ganas de contestar: “¿Por qué no terminaste el colegio?”.

Muchos pueden haber sido los motivos: embarazo, falta de tiempo, necesidad de trabajo, inmadurez, falta de motivación o dificultad para el estudio.

Algunos abandonamos muy a pesar de nuestro deseo, otros en cambio, desertamos con el deseo de nunca más volver a pisar un aula. Algunos fuimos “invitados a retirarnos” del colegio, otros nos cansamos de repetir o llevarnos materias cada año.

Cada uno seguramente vivió una experiencia diferente pero al momento de explicarles a nuestros hijos todos pensamos cuál es el mejor modo de transmitirles esto sin darles un mal ejemplo o hacerlos sentir culpables.

Por otra parte, no es lo mismo responderle a un hijo pequeño que explicarle a otro adolescente que está en plena rebeldía con el estudio y que son muy críticos con uno como padre o madre.

Mucho más difícil es cuando nos piden que volvamos para terminar el colegio. En ese instante entran en juego temas fundamentales: qué valor le damos nosotros los adultos a la educación y demostrarles con nuestro ejemplo que es posible superar obstáculos si uno se lo propone y volver a empezar. Dos instancias educativas de la vida misma.
¿Por qué cuesta tanto volver para terminar el secundario?
Para ellos es fácil pedirnos que volvamos a terminar el colegio. Pero para nosotros esa decisión implica una revolución interior: vencer el temor o trauma a un nuevo fracaso, ganarle a la vergüenza de escuchar los que dirán los otros o que nos reconozcan, superar rencores o enojos que tenemos guardados.

También implica tener que ponerse a estudiar y memorizar cosas que hace mucho no hacíamos, realizar trabajos, ser evaluado por alguien y volver a la rutina de asistir a clases determinados días.
¿Vale la pena volver al colegio? ¿Volvemos porque ellos nos lo piden o intentamos cerrar algo porque lo consideramos un bien para nosotros mismos?
Cuando uno ya está estabilizado laboralmente y trabaja determinada cantidad de horas, no encuentra la necesidad de terminar el colegio; distinto de aquellos que ven la finalización del secundario como una posibilidad para mejorar de puesto o postularse para otro tipo de trabajo.

Más allá de la conveniencia laboral, terminar el secundario nos permite cerrar un ciclo y nos habilita para continuar los estudios en otro nivel.

También está quiénes consideran que cerrar este ciclo es un asunto pendiente y llegado determinado momento de la vida se les presenta la posibilidad de anotarse y finalizar los estudios secundarios.

¿Cómo podemos hacer si trabajamos o tenemos familia y disponemos de poco tiempo?

Hoy en día hay diferentes modalidades para finalizar la secundaria. Debido a nuestra edad uno debe informarse sobre los distintos programas de educación para adultos.

Estos Institutos generalmente transcurren durante la noche y en algunos uno puede asistir presencialmente o cursar a distancia. También hay institutos que permiten realizar los últimos años de manera acelerada y especializarse con alguna orientación. Hay institutos gratuitos y otros pagos.

Es muy importante informarse, porque hoy en día hay muchas formas de terminar el secundario y son muchos los que se están animando a reingresar en el sistema.

Tal vez esa pregunta que nuestros hijos nos hagan en algún momento de la vida en vez de ser considerada como un tema tabú, sea el disparador para animarnos a reflexionar y por qué no anotarnos para finalizar la escuela secundaria.

 

 

 

La organización: clave en los primeros días de clase.

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Dedicarle tiempo a la organización y establecer pautas de trabajo es fundamental los primeros días de clase. ¿Qué tenemos que tener en cuenta?

Ante todo es importante asumir que los alumnos necesitan desarrollar determinados hábitos que, como son pequeños, no conocen o no están acostumbrados.

Por otro lado, los chicos llegan de las vacaciones empapados de conductas familiares que, si son buenas, favorecen una mejor adquisición de estos hábitos. En caso contrario, requieren de ciertas pautas o normas para ordenar su labor en clase y no estar molestando al resto o perjudicar su propio desempeño.

Es por ello que es importante que el maestro, como adulto responsable, establezca reglas que favorezcan una cierta “rutina” de trabajo y se traduzcan en un clima favorable para la enseñanza.

Al hablar de rutina no nos referimos a procedimientos que configuran un clase aburrida, previsible y expositiva, sin dinamismo; sino a esos hábitos que consideramos necesarios para lograr un aprendizaje ordenado y respetuoso.

Alcanzar esta organización es trabajo de hormigas, es decir que requiere del esfuerzo de todos, buenos modos y mucha paciencia. Es un trabajo de todos los días pero que se intensifica al inicio del ciclo escolar.

Para lograr buenos resultados, es importante que seamos el mejor modelo en cuanto al cumplimiento de las pautas. Que nuestro escritorio esté siempre ordenado, que dejemos nuestras pertenencias en el perchero o estante correspondiente, que escribamos en la pizarra respetando una determinada estructura y/o que seamos los primeros en escuchar, responder con cortesía y transmitir mensajes claros.

A su vez, los maestros somos los responsables del cumplimiento de lo preestablecido y por ellos debemos estar atentos, corregir con firmeza y dulzura hasta lograr el hábito deseado

Para los chicos un grado nuevo significa adaptarse a un aula desconocida, al modo de trabajar nuestro y del grupo. Para nosotros, implica conocer las características del grupo y de poco las de fortalezas y dificultades de cada niño en particular. Es por esto que tal vez sea necesario rever, adaptar o ajustar ciertas normas.

Estas son algunas ideas que pueden colaborar en la organización del grado. ¡Esperamos que les sean de ayuda!

 

1-    Planificar previamente cómo vamos a organizar la distribución del aula. Es por esto que previo al inicio de clases establezcamos el mobiliario de manera tal que los pupitres, los armarios, nuestro escritorio y los pasillos trasmitan orden y estén dispuestos de manera conveniente para su uso.

 

2-    Establecer pautas de trabajo claras para cada uno de los momentos del día. Esto implica desde donde van a dejar sus mochilas, su almuerzo, dónde se comienza a escribir en el cuaderno, los títulos y el subrayado en caso de grados más altos, las sangrías y renglones que se deben dejar dependiendo del tipo de cuaderno u hoja…

 

3-    Diseñar entre todos un reglamento de convivencia. Para ello es conveniente poner por escrito las normas que todos deberán tener en cuenta: levantar la mano para participar, escuchar sin interrumpir cuando la maestra da una consigna, utilizar las frases de cortesía como por favor, gracias, buenos días, adiós o permiso.

 

 

 

 

 

 

 

Foto: Participante del concurso “Día del Maestro 2013”.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué sienten los chicos sobre volver al colegio? ¿Qué transmitimos los padres? Leé esta carta y contanos tu opinión.

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Querido diario íntimo:

            Se acerca la vuelta al cole, estoy con ganas de ver a mis amigos y contarles todas las cosas graciosas que hice en las vacaciones: fui al cine y me compraron un vaso gigante de pochoclos, me quedé a dormir por primera vez en lo de una amiga, invité a mi prima y cocinamos una torta para el cumple de mi papá…

Estoy un poco ansiosa de saber quién va a ser mi maestra. El otro día hablé con una amiga y me dijo que piensa que vamos a tener a la maestra de rulos que siempre nos reta en el recreo, espero que no porque mi mamá me dice que con ella no aprueba nadie y que no enseña nada…

También conversamos sobre cuál va a ser nuestra clase y me contó que su mamá le dijo que habló con otra mamá y que van a entrar dos chicas nuevas al grado. ¡Espero que sean buenas, pero que no me roben a mis amigas!

Ayer me puse a preparar mi mochila que me regalaron para Navidad. Tiene doble cierre y rueditas. Como todavía no me compraron los cuadernos, puse unos que me quedaron del año pasado y preparé la cartuchera: le saqué punta a los lápices y le puse nombre a la boligoma, porque siempre me desaparece. Me probé todo y desfilé alegre por la casa para que me vean.

Pero, mi mamá no parecía muy contenta… Es que ella se la pasa de un lado para el otro con la lista de los útiles que tiene que comprar para mí y mi hermano, quejándose porque tiene que llevarnos al médico para completar la ficha médica y no consigue turnos, y el uniforme… Ayer nos probó el delantal y nos quedaba chico, yo me puse contenta, ¡cuánto crecí en la vacaciones!; pero mi mamá no. ¿Es que ella no quiere que crezca? Puede ser, pero también puede ser que se preocupó porque me va a tener qué comprar uno nuevo…

Mi hermano tampoco se lo ve muy contento… Como no terminó el año con  muy buenas notas, mis papás lo están persiguiendo para que se ponga a hacer cuentas, practique lectura y analice oraciones. Pobre, así cómo no va a querer volver al cole, qué tortura. Lo único que le importa es que lo dejen llevar la pelota para jugar al fútbol con sus amigos en el recreo.

Será que volver al colegio no está tan bueno como pensaba…

Bueno, ya te contaré cómo sigue.

Tu amiga íntima,

Lucía