¿Qué significa una mudanza para los chicos? ¿Cómo podemos ayudarlos para que les afecte lo menos posible?

mudanza

Una mudanza es un cambio importante para cualquiera. Sea para agrandarnos, sea para achicarnos, sea para estar más cerca de, sea por trabajo, cualquiera sea la causa, los más afectados muchas veces resultan ser los chicos. ¿Cómo podemos hacer para que transiten esta experiencia de la mejor forma?

Los días previos a la mudanza suelen ser agotadores para nosotros, los padres, porque además de tener que continuar con el trabajo diario, se suma la tarea de guardar todo en cajas o canastos, dormimos menos, nos preocupamos pensando si vamos a poder con todo a tiempo o lo que implicará este cambio para toda la familia.

Luego llega el día de la mudanza y entre que cuidamos que no falte nada, que no rompan aquello, ni golpeen lo otro, nos acostamos esa noche tan cansados como si un tren nos hubiese pasado por encima.

Los días siguientes continúa el cansancio. Además de las actividades cotidianas, tenemos que desarmar todo lo que embalamos, armar muebles, colocar apliques, colgar adornos…

La mudanza es un combo que nos consume muchas de nuestras energías.

Sumado a que nos sentirnos cansados, nos sentimos mal y culpables porque dejamos de prestarles la misma atención a los chicos o les tenemos menos paciencia, o los vemos menos porque para poder hacer todo necesitamos que se queden en lo de alguien.

Para los chicos la mudanza no es sólo el cambio de una casa a otra, sino que es una habitación nueva, ruidos desconocidos, luces nuevas que se cuelan por la ventana, y una disposición diferente del mobiliario de su cuarto.

A veces también implica el cambio de vecinos, de barrio, de colegio, de provincia o de país. Implica capaz dejar de ver a determinados familiares o personas significativas, descubrir los nuevos negocios del barrio, hacerse nuevos amigos, encontrar las paradas de los transportes públicos.

Tantos cambios, derrumba muchas veces seguridades que los chicos sentían sobre determinados aspectos y en ese espacio aparecen los temores y las fantasías: “¿Dónde quedarán mis juguetes? ¿Vendrá un camión de basura a llevarse todo? ¿Se acordarán mis papás de llevarme? ¿Cómo será la nueva casa, el nuevo barrio o colegio? ¿Me aceptarán?

A veces la mudanza es para mejor: nos mudamos a un lugar más grande, o compramos una casita o pasamos a vivir en un barrio más seguro. Si bien no deja de ser un cambio, sabemos que nos espera algo mejor y aunque estamos cansados disfrutamos del traslado. Pero otras veces nos mudamos porque no queda otra y tenemos que achicarnos, vender lo que teníamos o irnos más lejos para abaratar costos. Esta situación nos produce tristeza, angustia, preocupación o nervios que sin darnos cuenta les transmitimos a los chicos.

También puede suceder que los chicos nos pregunten o no sobre la mudanza, y que les demos demasiada información o explicaciones creyendo que eso va a dejarlos tranquilos pero luego descubrimos que los preocupamos más.

Estas fantasías que los chicos entretejen, junto a sus temores y las preocupaciones que les transmitimos los desestabilizan. Como son pequeños y emocionalmente inmaduros sufren mucho estos cambios.

A veces expresan ese dolor o miedo  a través de pesadillas o berrinches. También lo pueden canalizar con la pérdida de independencia, sienten que no pueden hacer nada solos y nos necesitan para todo, hasta intentan dormir con nosotros. Algunos chicos vuelven a usar chupete o se hacen pipi en la cama.

Estos signos son pedidos de atención y ayuda, requieren que reflexionemos qué podemos hacer por ellos.

¿Cómo podemos ayudarlos a vivir de la mejor manera esta mudanza?

A los grandes nos cuesta más adaptarnos a los cambios, en cambio los chicos lo viven como algo más natural porque siguen en proceso de descubrir el mundo. Mostrarles que es posible adecuarse con alegría, aunque por dentro estemos tristes, preocupados o angustiados,  sin duda favorece la adaptación y en última instancia verlos a ellos bien sin duda nos hace también bien a nosotros.

Si podemos, es muy importantes que las cosas de los chicos (juguetes, ropa, libros, muebles) sean las últimas cosas para embalar y llevar y las primeras en abrirse para poner en su lugar. Alterarles lo menos posible su espacio durante la mudanza y dejarles lo más armado posible el cuarto para cuando llegan los ayuda a reconocer sus cosas y brindarles seguridad.

En caso de que la mudanza implique que tengamos que dormir unos días en otro lugar hasta llegar a la casa nueva, es bueno que preparemos una mochila viajera para cada uno de nuestros hijos con algún juguete, ropa, peluche preferido o almohada que les sea significativo y les trasmita pertenencia.

A veces es bueno leerles un buen cuento para niños sobre una mudanza y conversar juntos sobre lo leído, lo que sienten y sus temores. A través de las situaciones que vive el personaje o las ilustraciones del libro los chicos pueden comprender mejor lo que significa una mudanza y evitar así crear fantasmas.

También puede funcionar una representación del proceso de la mudanza con casitas, camiones, y cajas. Jugar con ellos y explicarles donde van las cosas, cómo se llevan de un lugar a otro puede también colaborar a que ellos proyecten la situación más gráficamente.

Por último creemos que es bueno tratar de mantener antes, durante y los días después de la mudanza toda actividad que para ellos sea rutinaria, aunque estemos cansados. Para ellos esas rutinas son marcos de referencia que lo pueden ayudar a no sentir tanta inestabilidad.

¿Sabías qué diferencia hay entre un ciudadano y un habitante?

votación para posteo

¿Sabías qué diferencia hay entre un ciudadano y un habitante?

Aunque te parezca que no hay diferencia entre ambos conceptos o categorías, un habitante se convierte para la ley, en ciudadano, recién a los 16 años, edad modificada recientemente por decreto.

Un habitante y un ciudadano son cosas diferentes. Se denominan habitantes a todas las personas que habitan la superficie de un país. No todos son iguales. Algunos son nativos, es decir que nacieron dentro de un país. Otros, en cambio, nacieron en otros países y por lo tanto son extranjeros. Por el solo hecho de vivir dentro de sus fronteras, los habitantes tienen derechos: a trabajar, a permanecer, entrar o salir del territorio, a enseñar y aprender, a publicar sus ideas, etc.

Al cumplir los 16 años de edad, los habitantes nativos pasan además a ser ciudadanos. Un ciudadano está unido jurídica y políticamente al Estado. Los niños no dejan sólo de ser habitantes hasta que no alcanzan la mayoría de edad. La ciudadanía les agrega a las personas nuevos derechos pero también obligaciones: defender a su patria y a su Constitución. Tienen derecho a elegir a sus representantes mediante el sufragio y también a ser elegidos. Un ciudadano argentino tiene también el derecho de irse a vivir a otro país y cambiar su ciudadanía. Del mismo modo, un extranjero que cumpla los requisitos que establece la ley puede pedir la ciudadanía argentina.

Adaptado de la publicación de Martín E. Arias en Revista Sabe Todo

A través de la reforma electoral sancionada meses atrás, se habilita a los jóvenes de 16 y 17 años a votar en elecciones nacionales, establece que el voto para esos nuevos electores será optativo. Pero para no entrar en contradicción con la Constitución Nacional, que establece la obligatoriedad del voto, lo hace de manera tácita, al eximir a los chicos de las sanciones que la ley contempla para quienes no concurran a votar, el mismo criterio que regirá para los mayores de 70 años.

El 27 de Octubre entrarás en una Escuela para decidir el futuro del país.

Tomemos conciencia. Es en las Escuelas de nuestro país donde se hace el futuro argentino. Que los políticos que sean elegidos recuerden que fue la Escuela quien les permitió convertirse en autoridad. Que lo recuerden y que se ocupen que la Argentina tenga mejor Educación. Y si se olvidan, nos ocuparemos de recordarlo para que en esas Escuelas se vote distinto.

Mensaje de la Asoción Civil Educar2050

Si te interesa el tema de Educar para la Democracia podés visitar nuestro blog y leer la nota subida sobre este tema en:

https://comunidadexito.wordpress.com/2013/08/10/educar-para-la-democracia/

Foto:  “laclasedemiren”

La organización del almuerzo en el comedor escolar

comedor para posteo

Llega la hora del almuerzo y en muchos colegios el comedor se descontrola. Los chicos tienen hambre y comen desaforados,  para luego salir corriendo al patio con el postre en la mano. ¿Y si armamos un proyecto consensuado para la hora del almuerzo?  

En cada colegio el comedor se organiza de manera diferente. En algunos hay largas mesas o tablones donde se sientan los chicos de a grupos a comer de su propia vianda. En otros, los alumnos se sientan y son atendidos por el bufet o retiran su comida en bandejas por mostradores. A veces hay microondas para calentar la comida; a menudo, un kiosco que vende comida rápida como sándwiches de milanesa, panchos con papas fritas, empanadas, tartas y ensaladas.

Más allá de las diferencias del servicio, es común la falta de paciencia por parte de los chicos para recibir el plato de comida, la queja porque la comida está fría o porque le dieron pocas papas o porque se acabó la mayonesa, el griterío continuo o la falta de compañerismo en la mesa.

¿Qué les parece si diseñamos un proyecto juntos para que los chicos aprendan a comer en el colegio como si fuera en su propia casa? Armemos una guía.

Paso 1: Observar para identificar cómo comen los chicos, qué comen, qué hace falta mejorar. Estas preguntas pueden guiar la observación:

 

  • ¿Cómo se relacionan los chicos entre ellos mientras comen? (conversan, gritan, comparten, comen todo)
  • ¿Cuidan el mobiliario de la escuela como si fuera propio? (platos, vasos, jarras, mesas).
  • ¿Respetan las normas del comedor? (Puede ser sobre el uso del microondas, sobre cómo deben dejar la mesa al terminar, si comen bien sentados)
  • ¿Tienen buenos modales? (Esperan para levantarse, comen con cubiertos si la comida lo requiere, mastican con la boca cerrada, no hablan con la boca llena)
  • ¿Se alimentan bien? (Qué comen, cuánto y si lo que comen es sano)

Paso 2: Redactar los aspectos que se quieren mejorar a modo de objetivos.

Por ejemplo:

Que los chicos logren:

  • Respetar a sus compañeros de mesa.
  • Cuidar el mobiliario del comedor de la escuela.
  • Adquirir buenos hábitos alimenticios.
  • Mejorar los modales en la mesa.

Paso 3: Seleccionar responsables que dirijan, acompañen e implementen el proyecto.

Puede ser un maestro, el auxiliar de comedor, los cocineros, los ayudantes.

Paso 4: Diseñar e implementar una secuencia de actividades que van a ayudar a conseguir los objetivos propuestos.

Estas actividades se pueden realizar durante el horario del almuerzo, por eso es conveniente que sean cortas y que se puedan trabajar por mesas o sectores. Se pueden realizar semanal o mensualmente. Es conveniente que la duración de cada una, sea establecida previamente en un calendario. También deben procurar involucrar lo más posible al alumno, que este se transforme en el protagonista del proyecto.

Algunas actividades pueden ser:

1-   Presentar el proyecto a los chicos que almuerzan frecuentemente en el comedor y que estos propongan un nombre para ponerle. El más votado será el elegido.

2- Elaborar el reglamento del “buen comer”. Para eso se puede proponer que por mesa piensen algo que ellos crean necesario mejorar o que se debe cumplir. Luego unir todo lo propuesto y redactar el reglamento que puede quedar pegado en alguna cartelera.

3- Inventar el día del almuerzo silencioso. Armar una campaña que concientice a los chicos la importancia de hablar bajo en ambientes muy concurridos.

4- Nombrar a algunos alumnos de grados superiores como auxiliares en algunos momentos del almuerzo: de esta forma ellos podrán servir el agua de la jarra, alcanzar servilletas, calentar el plato de comida, etc.

5-  Confeccionar una tabla de la buena alimentación: que cada chico del comedor escriba lo que comió ese día en una tabla. Luego esta información puede ser presentada en un gráfico de barras. Así será posible analizar qué comen en general para luego reflexionar sobre la calidad del alimento.

Paso 5: Seguimiento y evaluación

Si bien estas actividades están previamente pensadas, es muy importante tener flexibilidad para poder adaptarlas a los cambios que requiera el contexto.

Pensar cómo vamos a querer evaluar los cambios es también muy importante. Para ello los chicos pueden diseñar y completar una encuesta.

Las nuevas tecnologías al servicio del arte y de la escuela.

 

Las nuevas tecnologías al servicio del arte y de la escuela.

Es impresionante descubrir cómo las nuevas tecnologías se están vinculando con el mundo del arte. Su incursión permite animar y restaurar las obras de los más importantes artistas, así como también posibilita que los alumnos conozcan los museos más importantes del mundo a través de sus páginas web.

La tecnología sigue avanzando y a través de ella el arte se recrea. Cada vez son más los museos de arte que se animan a abrir sus puertas para que desde el aula recorramos sus salas y colecciones virtualmente, es decir, sentados frente  a una computadora o pantalla.

A través de sus páginas web, los museos plantean un recorrido virtual por sus salas, desarrollan actividades y concursos para participar, juegos didácticos para conocer y promocionan sus talleres para participar desde la escuela o con los padres. Buscan acercar a los chicos al arte a través de la tecnología.

El arte digital se convierte en una alternativa de acceso al arte. Las distancias ya no son un obstáculo en esta era de la informática.

 

Por ejemplo, visitar el Museo Nacional de Bellas Artes, ya no es un privilegio para los que viven cerca del mismo. Hoy podemos pasear por sus diferentes salas a través de  un recorrido virtual entrando en el siguiente link:

 

www.argentinavirtual.educ.ar

A través de este espacio podemos transportar a los chicos, acercarlos al arte, en un formato que sin duda los atrae. Es una visita diferente, que no reemplaza el gusto por visitar personalmente el museo, pero que facilita el acceso a muchos que por las distancias no podrían acercarse al edificio.

Por otra parte la tecnología está revolucionando el mundo de los museos. Algunas exposiciones ya no requieren de las obras originales para dar a conocer a un artista.

Un claro ejemplo de esto es la muestra que se realiza hasta el 6 de octubre en la Usina del Arte: “Vicent Van Gogh. Mi exposición soñada”

Esta exhibición va más allá de la tela y el pincel. No son cuadros los que se exponen sino 200 fotografías restauradas de las obras más bellas e importantes del pintor holandés junto a siete animaciones 3D.

La producción de la animación se basa en estereoscopía innovadora y permite a los chicos observar la obra del gran artista a través de pantallas y gafas 3D. Estos entran en un habitáculo y con los lentes puestos perciben las pinturas como si fueran el mismo artista al componerla: los objetos se mueven, los cuervos avanzan sobre el trigal, el plato de papas humea.

 

Además, la tecnología permite restaurar las obras de famosos artistas. En el caso de la muestra de Van Gogh, se puede ver a través de las fotografías, el trabajo que se realizó digitalmente para recuperar los vivos colores originales que el mismo pintor quiso mostrar y que con el tiempo se fueron deteriorando.

 

Para los chicos esta muestra será inolvidable: color a través de las fotografías y vida a través de las animaciones en el formato digital al que están tan familiarizados.

 

Se podría decir que la tecnología brinda soporte técnico a las obras y que a su vez le facilita al espectador viajar por el mundo soñado del artista.

 

Estos son otro links de museos de arte que pueden llegar a interesar:

 

 

 

 

 

¡Mi hijo se enfermó y tuvo que faltar más de una semana al colegio!

mi hija se enfermo

Cuando nuestros hijos se enferman y la ausencia al colegio es prolongada surge la preocupación de cuándo podrán reintegrarse y de cómo harán para ponerse al día. ¡A no desesperar!; aquí describimos algunas situaciones habituales y ofrecemos posibles soluciones.

A veces los chicos se enferman y por ello faltan a la escuela muchos días.

Mientras tanto, en el aula las clases continúan y los temas avanzan… Cuando el que estuvo faltando se reintegra, siente que no entiende lo que la maestra está enseñando. Está atrasado y le cuesta retomar el ritmo.

Pero más allá del alta médica, ¿cuándo es el momento adecuado para mandarlos al colegio de nuevo? ¿Qué decisiones debemos tomar los padres en casa para ayudarlos a que se pongan al día lo antes posible? ¿Los hacemos copiar lo que nos presta un amiguito o mejor esperamos a que se reintegren y se ocupe de esto la maestra?

Aquí van algunas situaciones típicas que pueden ayudarnos a reflexionar sobre el tema:

1) “Mi hija faltó la última semana, hoy pareciera estar mejor, le faltan dos días para el alta médica pero la voy a mandar igual porque no quiero que pierda tantos días.”

Muchas veces creemos que lo mejor es mandarlos lo antes posible de regreso al colegio para que después no se le junten demasiadas tareas o pruebas. Pero, ¿es conveniente que el niño vuelva sin haberse cumplido el tiempo de descanso prescripto por el médico? Qué parezca estar bien, ¿significa que ya está completamente repuesto?

Si bien nuestras intenciones son buenas, a veces los mandamos y nos encontramos con que al día siguiente amanecen nuevamente enfermos. Esto puede deberse a que la enfermedad los dejó débiles y con las defensas bajas.

A veces es mejor esperar un poquito más a que estén cien por ciento recuperados para ponerse al día. Si se sienten mejor, en esos días que le quedan para el alta, pueden empezar a ver lo que se hizo en clase, pueden estudiar o ejercitar.

2)“MI hijo viene de faltar tres días, todavía se siente un poco mal, pero mañana es el campeonato de fútbol y no quiere perdérselo ¡Pobrecito,lo voy a  mandar porque hace tres días que está aburrido en casa!”

A nadie le gusta ver a su hijo sufrir porque se pierde algún programa que estuvo esperando o que le divierte mucho, pero mandarlo sin estar recuperado no significa que lo vaya a disfrutar tanto como él cree.

Ellos nos imploran volver ese día al colegio, y nosotros pensamos que tal vez eso les haga bien, tomar aire, salir de casa, ver a sus amigos… y se lo permitimos.

A veces vuelven del programa felices y contentos pero a la noche la enfermedad resurge. Otras veces ellos mismos se dan cuenta de que no pudieron disfrutar del programa porque se sintieron mal, fatigados, o con chuchos de frío.

 

Entonces pensamos que tal vez era mejor dejarlos en casa y aguantarnos un poco la pataleta…

 

3)“Mi hija viene faltando, pero la puse a copiar todo lo que hicieron. La carpeta está perfecta y completa otra vez. Enfermedad y tiempo perdidos, recuperados”.

Muchas veces nos preocupamos más por lo que les falta completar en los cuadernos que en asegurarnos de qué más o menos entiendan lo que copian. Vuelven al colegio con el cuaderno perfecto como si nunca hubiesen faltado, a simple vista uno se olvida y cree que con ello es suficiente como para entender todo.

A veces es preferible que en vez de perder tiempo copiando que, con permiso de la maestra, fotocopien lo hecho y que el tiempo que se ahorraron en copiar lo dediquen a estudiar y practicar para no atrasarse cuando vuelvan al cole.

 

4)“Mi hijo faltó a una evaluación y no sé cuándo se la van a tomar. Todavía no pudo estudiar porque no se siente bien. Si lo mando al colegio tengo miedo de que le tomen ese día y lo desaprueben.”

Para no llegar a esta situación terminante siempre es bueno ir comunicando a la escuela el estado de salud del enfermo y su evolución, ya sea telefónicamente a o través de una notita por un hermano.

 

El día en que nuestro hijo regresa es necesario escribirle una nota a la maestra en el cuaderno de comunicaciones para justificar por un lado la ausencia a la evaluación, si es posible adjuntando un justificativo médico; y por otra parte para consultar a  la maestra para cuándo es posible reprogramar.

 

5)“Mi hijo viene faltando, la maestra me aconseja que pida los cuadernos y las carpetas de un compañero. ¿Me corresponde a mí esa tarea?

¿Hasta qué grado se le puede pedir a la maestra su intervención para conseguir los cuadernos de otro alumno para copiar?

No todos los docentes ni todas las instiutuciones se comportan de la misma manera frente a las ausencias de los alumnos. El procedimiento a seguir frente a la ausencias también depende de si el alumno es de los primeros  o de los últimos y del tipo de dolencia que lo hizo faltar). En algunos casos, la responsabilidad de conseguir el material (cuadernos, carpetas, apuntes) corre por cuenta del padre o del alumno, quien debe completar el copiado de los apuntes a partir de su reintegro  a clase; en otros casos, los maestros se ofrecerán a quedarse fuera de turno o a utilizar horas de materias extracurriculares para que los chicos aprendan los aprendizajes perdidos. Sea como sea, la consolidación y refuerzo de los temas dados durante la ausencia deberá hacerse en casa, lentamente, a medida que el niño se sienta nuevamente en ritmo.

Pedir para completar a veces se complica… Algunas alternativas son pedirle la carpeta o cuaderno, a una amiga responsable y que viva cerca. Hoy en día también las mamás pedimos a otra que le saque fotos con el celular de lo que hicieron y lo manden por internet para poder completar.

También se le puede proponer a la maestra, la posibilidad de que le separe todo en un folio y que uno lo retire al final de la semana por la mesa de entradas o secretaria del colegio.

 

Consejos y ejercicios para mejorar la legibilidad de la escritura manuscrita

Letras gigantes que ocupan varios renglones, letras diminutas casi imperceptibles, letras largas y pegoteadas, letras que no se unen, letras chinas… ¡AYUDA!

A partir del aprendizaje del dibujo de los grafemas de nuestro abecedario, cada niño va a ir adquiriendo un estilo propio . Hay muchos factores que pueden influir en este estilo: la experiencia que cada uno haya tenido dibujando en su niñez, la postura para escribir, la forma de agarrar el lápiz, el desarrollo de la motricidad fina, entre otros.

Cada letra implica un recorrido. Líneas que suben, otras que bajan y se cruzan, otras que forman círculos o líneas rectas, pero que finalmente al unirlas forman palabras. Estas palabras permiten transmitir un mensaje.

¿Qué pasa si el mensaje escrito no se entiende, no se lee bien o cansa a la vista? Sencillamente dificulta la comunicación.

A los chicos les cuesta entender lo que escribieron, los grandes sufrimos tratando de interpretar.

A los chicos les cuesta leer correctamente, los grandes necesitamos anteojos con infinito de aumento.

Aprender a escribir con caligrafía legible no es fácil: los chicos tienen que memorizar el diseño de los signos, coordinar lo que hace la mano con lo que dice el cerebro, relacionar las formas con las letras y su sonido y organizarse en la hoja, amén de practicar para que el proceso se vaya automatizando. Son muchas habilidades y procedimientos simulatáneos que se van logrando de a poco.

Algunos lo logran hacer con rápidamente, con naturalidad; otros, en cambio, necesitan más práctica y ejercitación. Como padres, a veces no sabemos qué podemos hacer para ayudarlos y tienen tanta tarea que preferimos dejar de lado el tema de la letra para focalizarnos en el estudio.

Aquí te mostramos algunos tipos de letras. Para cada uno te sugerimos ejercicios divertidos que podés hacer con tus hijos para ayudarlos a mejorar su caligrafía.

Letras demasiado grandes o demasiado pequeñas o extra finas.

letras grandes

Hay letras que son demasiado grandes que, a pesar de que son redondas, con buena forma y que se entienden perfectamente, a la vista no dan la sensación de orden ya que abarcan muchos renglones de alto y entran pocas palabras por fila. Se desbordan, su tamaño resulta desproporcionado con la hoja.

letras pequeñas

Por el contrario, existen letras diminutas, también redonditas, con buena forma, pero que no se pueden leer de lo pequeñas que son. Para decodificar la escritura necesitamos enfocar demasiado la vista, ponernos los anteojos y cargarnos de paciencia.

letras altas

También hay letras que son finitas, alargadas hacia arriba, y hasta a veces recostadas, que están bien dibujadas pero que fatigan visualmente a la lectura porque no quedan espacio entre una letra y la otra.

En cualquiera de estos tres casos, la dificultad no es tanto el dibujo de la letra sino la organización de esta en el renglón. Respetar los espacios entre letras y palabras y los tamaños de cada una facilitan la lectura.

Para mejorar estos tipos de letras, existen cuadernillos con ejercicios de caligrafía que presentan el renglón subdividido con una suave línea intermedia para que los niños respeten los tamaños de las letras mayúsculas y minúsculas.

Se calcula que un tamaño promedio para las letras cursivas minúsculas es la mitad del alto de un renglón y para las cursivas mayúsculas o letras como la L o T, el alto de un renglón entero. En el caso de las letras que continúan por debajo del renglón como la J o la G se calcula medio renglón para abajo.

Finalmente, es aconsejable comprar cuadernillos en donde lo que se copie sea entretenido para el chico. Existen unos que vienen con coplas, chistes, juegos, adivinanzas y trabalenguas para copiar.

Letras temblorosas

letras temblorosas

Las letras temblorosas son aquellas en las que la forma no es clara y firme. Se relaciona más con el desarrollo de la motricidad fina y la presión con la que se traza la letra. Para ellos es muy importante ejercitar la secuencia del trayecto de la letra.

Una buena manera de ejercitar puede ser completando letras grandes con papelitos de colores sin salirse del borde o formar letras con diferentes materiales: masas, pintura o témpera, plasticolas de colores.

También se puede jugar a escribir letras en la espalda de otro y que este las tenga que adivinar o tocar letras con relieve sin mirar y reconocerlas.

De esta manera podemos estimularlos a practicar sin la necesidad de que sea un momento tenso o de estudio.

Letras abiertas e independientes

letras abiertas

Hay letras que no se unen porque los chicos no dibujan los enlaces y letras que no cierran porque los trayectos no se unen. En ambos casos la palabra pierde su sentido y se confunde.

Para mejorar esto, se puede jugar a armar letras con tiras de plastilina. Para ello, hay que realizar segmentos con terminaciones de manitos y colocarlas al final, al cierre o comienzo de la letra siguiente.

Te aconsejamos también leer del blog de Comunidad Éxito el artículo referido al desarrollo de la motricidad fina para la iniciación de la escritura. Acá te pasamos el enlace: http://wp.me/p2YVRU-4n

¡Esperamos que estas ideas puedan ayudarte!

Duérmete niño… ¡Duérmete ya!

duermete niño

Faltan minutos para la medianoche pero en casa nadie duerme; todos están despiertos y en plena actividad. Se comió tarde y ahora cada uno hace lo suyo: el papá mira la tele, la mamá termina de ordenar la cocina, un hermano está en su cuarto escuchando música y chateando en alguna red social, mientras el menor deambula por la casa o juega a desparramar sus juguetes.

Los padres están fatigados después de un largo día de trabajo y al grito de “a dormir” intentan que los menores de la casa completen los rituales de higiene y se acuesten. Parece una tarea imposible pues los chicos siguen despiertos,  embobados mirando la tele o dando vueltas por la casa.

Entonces con firmeza y a veces amenazas llega la orden terminante de apagar las luces….  Esta vez la orden es obedecida a regañadientes, cada uno ya está en su cama. Miran la hora para revisar el despertador y otra vez descubren que se hicieron más de las 12 de la noche : ¡“Qué tarde que se hizo!”

Llega el día siguiente, hora de levantarse temprano para que los chicos vayan al colegio. Todos están agotados pues no han dormido las horas suficientes para descansar el cuerpo y la mente. Los chicos llegan al colegio y no rinden bien.

Este relato refleja  lo que muchas familias vivimos cotidianamente: cada día nos cuesta más hacer que los chicos –y también los adultos- se duerman temprano. O terminamos recurriendo a las penitencias, amenazas y retos para lograrlo o directamente desistimos y del cansancio, nos dormimos nosotros antes de que ellos hayan apagado el velador.

¿Por qué los chicos se duermen tarde?

Puede ser porque ellos se adecuan a nuestros horarios: si llegamos tarde de trabajar comemos todos tarde, si nos gusta ir picoteando comida y finalmente cenamos a las 10:00 ellos hacen lo mismo, si nos gusta hacer actividades hasta tarde a ellos también les gusta participar.

Otro de los motivos puede ser que los tratemos como “adultos” y creamos que se van a ir a poner el pijama y van a decidir acostarse temprano por sí mismos. Entonces los dejamos estar y esperamos a que se aburran de jugar y se acuesten o se duerman viendo la tele mientras nosotros seguimos con lo nuestro, sin importar la hora que sea.

También puede suceder que como vivimos tan acelerados, entre una cosa y la otra, nos damos cuenta “tarde” de que se hizo muy “tarde” y la casa sigue funcionando. No podemos pedirles a ellos que bajen las revoluciones abruptamente en una casa donde el ruido de la tele, la música y la charla se extiende hasta altas horas.

A veces se duermen tarde porque comparten la habitación con hermanos mayores o con nosotros mismos y se ven obligados a seguir el mismo ritmo.

¿Cambia en algo que los chicos duerman poco?

Sí, sin duda. Ellos son pequeños y necesitan dormir al menos ocho o nueve horas para crecer fuertes y reponer la energía que gastan a lo largo del día. Además, que estén bien descansados favorece el aprendizaje y el buen humor.

Por otro lado, nosotros los adultos, necesitamos también nuestro momento de intimidad para compartir en pareja. Y estar gastando las energías para que se duerman limita este espacio.

¿Qué podemos hacer para que se duerman más temprano?

Ante todo, recordar que son chicos y que por eso no saben organizarse o reconocer las propias limitaciones de su cuerpo. Por ejemplo, es muy común, que estén cansados, se froten los ojos y las orejas, lloren con facilidad pero nos digan que no tienen sueño. Es por esto que necesitan que nosotros los ayudemos y les marquemos los momentos para cada cosa en su horario.

Más allá de que en cada casa los horarios sean distintos, es importante tratar de establecer una hora aproximada para cenar, que además sea apropiada para la edad de nuestros hijos. Si tenemos hijos pequeños, un horario recomendable es entre las ocho y las nueve.

Las actividades que le siguen a la cena tienen que ser tranquilas para no excitar demasiado a los chicos. Por ejemplo, pueden ver un rato de tele o jugar en su cuarto con autitos, hacer un dibujo, pintar o armar un rompecabezas. También se puede preparar la ropa para el día siguiente, el delantal, revisar que la mochila esté bien completa y que no haya notas sin firmar en el cuaderno de comunicaciones. Este momento ayuda a que hagan la digestión y puedan después dormir mejor.

Finalmente llega el momento clave: acostarlos. Es muy importante arroparlos y demostrarles que los queremos mucho antes de que se queden dormidos. Que no se acuesten enojados o tristes. Para los niños reacios a que los papás abandonemos la habitación antes de que cierren los ojos, se puede probar con música suave instrumental de fondo o relatándoles un cuento.

Creemos que a los chicos les hace bien irse a dormir sin ser forzados. Para ello debemos tratar de que descubran por sí mismos que dormir es bueno y sobre todo necesario. Puede ser que al principio esto cueste e implique mucho esfuerzo pero la recompensa se verá en el futuro cuando descubramos que hemos ganado horas de sueño.