Educar para la paz

educar para la paz

Educar para la paz es prevenir situaciones violentas transmitiéndoles a nuestros alumnos que se puede convivir en armonía con uno mismo y con los demás, aceptando las diferencias y recapacitando luego de momentos de enojo o irascibilidad.

Cuando los hechos de violencia suceden nos lamentamos y reflexionamos sobre lo que se hubiese podido hacer para prevenir dichas conductas. Nos proponemos metas, actividades, proyectos que con los días van quedando en el olvido hasta que vuelve a surgir otro episodio.

Educar para la paz no es una reacción frente a un hecho o una unidad didáctica. Educar para la paz es un trabajo de cada día que se enseña a través del ejemplo, de la escucha, del diálogo, de la capacidad de resolver conflictos pacíficamente y de trabajar en equipo.

Tal vez porque no es un contenido dentro de la planificación anual no le dedicamos tiempo. Tal vez no le prestamos atención porque priorizamos los contenidos conceptuales y procedimentales. Tal vez porque es un aprendizaje que no se puede medir o evaluar cuantitativamente, lo damos como territorio exclusivo de las familias y damos como sobreentendido en la planificación.

Hoy más que nunca debemos dejar de ser indiferentes a este valor. Vivimos en un mundo globalizado por las comunicaciones donde inevitablemente debemos enseñar a dialogar, a encontrar puntos de encuentro y a transmitir nuestros pensamientos respetando al otro para vivir en paz.

¿Qué podemos hacer desde la escuela?

Como en el colegio compartimos muchas horas juntos es fundamental la convivencia, aprender a disfrutar, aprender del otro y con el otro.

En primera instancia nos parece necesario enseñar a los chicos desde pequeños a conocerse: qué les gusta y qué no, qué cosas los hacen enojar, que cosas les cuestan, que situaciones disfrutan y cómo les gusta ser tratados. Estos aspectos se pueden desarrollar a través de descripciones de uno mismo, de reflexiones a partir de un texto o la escritura de poemas.

El segundo paso es enseñarles a expresar lo que sienten. Es muy frecuente observar que los chicos están enojados y no saben por qué o no pueden explicarlo. Cuando esto sucede recurren a los mordiscos, golpes, tiradas de pelo o gritos con patadas al aire. Frente a esta situación es bueno primero contenerlos sin juzgarlos, darles tiempo para que se calmen, se laven la cara y se tranquilicen. Luego debemos escucharlos con atención, sin prejuicios. En su relato podremos entender qué les sucede y desde allí ayudarlos.

Cuando el conflicto es con el otro, es muy importante el diálogo. No sirve que se guarden la bronca o se callen porque “la herida no curada sangra el doble”. Es preciso enseñarles a poder conversar, a decirse lo que les duele o molestó y a poder escuchar el punto de vista del otro aunque no se esté de acuerdo. Lo más importante es procurar que este diálogo sea constructivo. Que el fin no sea decirse cosas feas, tratar de ganar la disputa o hacer todo lo posible para que el otro se sienta el peor sino reflexionar profundamente las soluciones y buscar puntos de encuentro donde los dos sientan que ganaron algo: armonía para compartir momentos juntos, especialmente en el aula.

Reconocer la culpa y pedir perdón sería el siguiente paso. Enseñarles a que todos podemos equivocarnos y que no somos perfectos sino perfectibles, los ayuda a no sentir el error como una humillación. Aceptar la falta es permitirse crecer.

Por último es muy importante comprometerse a no volver a hacerlo. No alcanza con pedir perdón si al día siguiente vuelve a suceder lo mismo. A veces ese propósito puede quedar por escrito o puede ser conversado entre todos para que juntos se ayuden a cumplirlo.

Fomentar el encuentro, conversar entre todos para resolver un conflicto, dedicarle una hora de clase, no es perder el tiempo si habremos hecho un buen trabajo.

¿Cómo podemos trabajarlo?

El 21 de septiembre es el día mundial de la paz. Sería un buen momento para trabajar con tus alumnos este tema. A continuación te proponemos algunas ideas para realizar en la clase.

 

  • Trabajar a partir de una/s imagen/es, previamente seleccionadas, donde los chicos tengan que observar y decir los valores que descubren. Recordá que al trabajar con imágenes partimos siempre de lo objetivo para llegar a lo subjetivo.

 

  • Diseñar un símbolo de la paz. Puede ser para la paz mundial, la paz en el colegio, la paz en el grado. Después deberán explicar que significa cada cosa y hasta se puede hacer una votación para elegir el símbolo que consideren mejor logrado.

 

  • Inventar un lema. Este puede ser colocado en la puerta de entrada al aula para que lo recuerden cada día.

 

  • Investigar quiénes ganaron premios nobel de la paz. Elegir uno y preparar una presentación para compartir con los compañeros.

 

  • Averiguar quiénes son los Mensajeros de la Paz de Naciones Unidas y qué funciones cumplen. Luego escribir un breve texto que explique por qué quisieran ser mensajeros y qué propondrían.

 

  • Escribir un poema o una canción por la paz y compartirla con el resto del colegio en la formación.

 

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