Enseñar con y a partir del Arte.

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Animarse a planificar contenidos interdisciplinarios desde un eje temático puede ser muy enriquecedor para el aprendizaje de los alumnos.

En este caso, la propuesta consiste en establecer relaciones y puntos de contacto entre la vida y la obra del gran pintor argentino Benito Quinquela Martín, el barrio de la Boca, la inmigración, el tango, el puerto y el trabajo digno… ¿Cómo presentar y enseñar de manera integrada todos estos contenidos?

¿Conocemos la biografía de Quinquela Martín?

“La Boca es mi taller, mi refugio y mi modelo. Todo lo que hice y todo lo que conseguí es un premio a la fidelidad. En mi vida y en mi arte permanecí siempre fiel a mí gente, a mi puerto y a mi barrio”, dijo alguna vez este magnífico pintor.

La vida de Quinquela Martín está llena de valores para conocer, transmitir e imitar: humildad, esfuerzo, perseverancia, dedicación, generosidad, fidelidad.

Actividades:

  • Leer su biografía y luego de identificar los valores anteriores a través de sus obras y acciones, cada alumno escribirá la suya pensando en cómo se imagina a sí mismo en el futuro.

El barrio donde late el corazón de Quinquela: la Boca

A través de las imágenes de sus obras podemos ir conociendo y describiendo las características de este barrio de la Ciudad de Buenos Aires. Para aquellos que viven cerca, es posible visitar el Museo y recorrer las callecitas tan características del barrio de la Boca.

Actividades:

  • Ubicar en un mapa de la Ciudad de Buenos Aires el barrio de la Boca, el Riachuelo y barrios aledaños. Explicar qué fueron los conventillos y cómo convergían en ellos múltiples nacionalidades.
  • Investigar la historia del barrio: cómo se fue poblando de inmigrantes que llegaron a mediados del siglo pasado a nuestro país, las costumbres, usos y aportes que realizaron, las actividades económicas propias y por qué se trasladó el puerto.
  • Identificar líneas en el Puente Nicolás Avellaneda, Monumento Histórico Nacional que servía de trasbordador de peatones, carros y tranvías desde la ciudad hasta la provincia de Buenos Aires a través del Riachuelo.
  • Confeccionar un collage que represente las típicas viviendas construidas de madera y chapas de cinc que antiguamente se elevaban sobre pilotes de madera de quebracho, por ser éste un terreno bajo y anegadizo. Se debe resaltar el uso de colores estridentes ya que sus ocupantes pintaban estas viviendas con el sobrante que les quedaba después de pintar las embarcaciones. De ahí que las casas presentaban distintos colores en sus frentes.
  • Escuchar e interpretar en tangos la melancolía, pesares, añoranzas, nostalgias de hombres y mujeres que abandonaron su tierra natal y se animaron a probar suerte en este continente.

El puerto y el trabajo

Estos temas son recurrentes en la obra de Quinquela. La pintura “Día de trabajo” representa la actividad en el Riachuelo, con barcazas próximas a la ribera y el embarcadero con hombres cargando y estibando bultos.

Quinquela dignificó el trabajo. En las obras donde la faena portuaria cobra importancia, trató la figura humana como silueta esquemática curvada, distribuida en repetición, acentuando la idea de la intensa actividad y agitación de las horas de trabajo.

Actividades:

  • Identificar y definir actividades y vocabulario  típico del puerto. Explicar qué era el cocoliche.
  • Escribir un breve ensayo sobre el trabajo digno.
  • Analizar colores, siluetas y repeticiones en las obras del pintor.

¡Ojalá estas ideas te inspiren y llenen de color tu clase!

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El cuaderno de comunicaciones: una instancia de diálogo.

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El cuaderno de comunicaciones, como indica su nombre, es el medio que tenemos los padres de “comunicarnos” con los docentes y viceversa. ¿Qué uso hacemos del mismo y cuál es su utilidad durante el ciclo escolar?

El cuaderno de comunicaciones es un instrumento clave para el diálogo entre padres y docentes/autoridades escolares. Es de uso cotidiano y a través del mismo la escuela se comunica con los adultos y a su vez estos abren las puertas de algunos aspectos de la vida familiar.

Generalmente es utilizado por el docente o la institución educativa para brindar información sobre reuniones, fechas de paseos, actos, avisos y observaciones. Asimismo, los padres lo utilizan para solicitar entrevistas, justificar inasistencias, autorizar y pagar paseos, o poner al tanto a la maestra sobre alguna eventualidad familiar.

Los padres debemos comprender que tiene el valor de un documento para la institución educativa –muchos colegios piden foliar sus hojas-  es por esto que los padres debemos  cuidar que los chicos no lo olviden ni en casa ni en el colegio ni que le arranquen hojas.

 

¿Cómo hacer para que el cuaderno de comunicaciones facilite el diálogo entre padres y docentes?:

 

  • Debemos chequearlo diariamente  y firmar todas las notas como leídas.

 

  • En el caso de tener que escribir una comunicación a los maestros es aconsejable que sea corta, clara y precisa.

 

  • Hay que cuidar el contenido de lo que escribimos ya que los chicos tienen acceso a su lectura. Si se tuvieran que brindar datos delicados (informes psicológicos, test de aptitudes, situaciones familiares difíciles) se pueden enviar en sobre cerrado o alcanzarlos a la secretaría del colegio.

 

  • Es necesario siempre cuidar las formas y el tono, especialmente porque al no haber un trato interpersonal, lo que uno escribe puede ser mal interpretado por cualquiera de las dos partes.

 

  • Finalmente, colaborar para que el cuaderno sea un medio de construcción positiva del vínculo entre todos. No sólo quejarse, pedir y justificar sino también agradecer, valorar y compartir.

 

Tarea para el hogar: su finalidad y significatividad en el proceso de aprendizaje

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Que los alumnos cumplan con la tarea para el hogar y que su realización sea productiva para su aprendizaje es una ardua tarea de planificación para el docente. A continuación te ayudamos a reflexionar sobre esta práctica.

Las tareas para el hogar, también conocidas como TPH, son instrumentos que permiten a los alumnos afianzar y enriquecer sus conocimientos a través de la ejercitación, investigación y/o experimentación fuera del contexto aulico. A su vez son para los docentes una instancia complementaria de enseñanza y de evaluación del proceso de aprendizaje de cada estudiante.

Como las mismas implican un esfuerzo extra escolar por parte del alumno y pretenden reforzar un contenido ya visto o por aprender en el aula, es necesaria una adecuada planificación de la tarea.

Es por esto que es muy importante reflexionar sobre su finalidad para poder luego hacer un correcto uso de este recurso.

Las tareas para el hogar no deberían ser indicadas a modo de castigo por indisciplina o como un plan de salvataje por parte del docente para adelantar contenidos y así cumplir con la planificación. A veces son manojos de fotocopias o páginas de libros que se dan sin previa explicación y que luego los alumnos no realizan porque no entienden que deben hacer y no tienen quien los pueda ayudar. En cualquiera de estos casos, la tarea pierde su valor educativo y se transforma en un sin sentido para los alumnos y en un tedio para los padres que vuelven cansados de su trabajo y no saben cómo ayudar a sus hijos.

A continuación te damos algunos consejos para lograr tareas para el hogar productivas y significativas para el aprendizaje de los alumnos. Si logramos que su realización trascienda la obligación que implica y produzca frutos en el proceso de enseñanza aprendizaje podremos estar seguros de que hemos realizado una gran tarea.

Consejos para la planificación de TPH. 

  • Es prioridad definir claramente cuál es el objetivo de la tarea que voy a dar: si deseo afianzar conceptos, procedimientos o entrenar mecanismos ( como sucede con ejercicios repetitivos  sobre tablas, reglas de ortografía, etc.) También pueden ser más amplias y libres como las que sirven para enriquecer el contenido con experiencias personales o motivar la presentación de un tema nuevo con una tarea de investigación disparadora.
  • Es muy importante que sea acorde al contenido y a la edad de los chicos porque si no frustra al alumno y se transforma en una tarea para los padres.
  • Consideramos muy importante la habilidad/creatividad del docente para planificarla de manera tal que constituya un aprendizaje significativo para el alumno  y éste se sienta motivado a realizarla.
  • Recomendamos que sea una actividad corta  para que no se vuelva tediosa para los alumnos y para la corrección del maestro. ¡A veces menos es más!
  • Es necesario definir, por su naturaleza, si se tratará de una tarea individual que ayude al alumno a percibir sus fortalezas y dificultades, o grupal donde el estudiante se enriquezca con el aporte de sus compañeros y desarrolle habilidades sociales al trabajar en equipo.
  • Es conveniente que la tarea no sea de un día para el otro y que la fecha de realización y/o entrega sea agendada por los alumnos ya que formará parte de su responsabilidad hacerla en tiempo y forma.
  • Finalmente es importante pensar cómo será evaluada, valorada y reconocida ya que se trató de un esfuerzo extra-escolar por parte del alumno.

“¿Cuánta y qué tipo de actividad física es beneficiosa para los chicos?”

gimnasia artística para niños

¿Chicos sobreestimulados para la actividad física o  sedentarios y pasivos? ¿Cúal es el punto medio? No cabe duda de que más allá de las elecciones personales, la cantidad y el tipo de actividad física que desarrolle el niño no debe perder de vista su  salud  física y mental y promover su entretenimiento.

“Cuando mi hijo llega del colegio quiere ver la tele conmigo o jugar con la tablet, por eso no lo llevo a la plaza. Le gusta estar tranquilo como a mí. Se duerme tarde con la tele prendida”

“El mío tiene entrenamiento dos veces por semana en un club, dos días va al campo de deportes del colegio y los fines de semana sale a correr con su papá. Termina tan cansado que no le queda energía para estudiar.”

Cada casa es un mundo y nadie puede juzgar cuál de estas dos vivencias es mejor. Sí es evidente que el valor que se le da a la actividad física es diferente en cada caso y que sin duda los padres somos un modelo para nuestros hijos.

¿Por qué es importante hacer actividad física?

La actividad física promueve el desarrollo de un cuerpo sano y una mente descansada, libera tensiones y ansiedades y  favorece el vínculo con otros si se realiza en equipo. A su vez mejora la imagen personal y aumenta el entusiasmo y el optimismo.

Es por ello que es muy importante enseñarles el valor de la actividad física en sí, más allá de nuestras preferencias o experiencias personales porque ellos disponen de un alto caudal de energía.

¿Cuánta actividad física es recomendable?

Cada chico es diferente, algunos necesitan moverse más que otros. Los excesos o extremos nunca son buenos porque la salud es equilibrio de todas las dimensiones de la persona. Por eso es importante que estas actividades no descuiden el estudio y que sepan cuidar su cuerpo conociendo sus propios límites.

¿Cómo podemos transmitir este sentido a nuestros hijos?

La mejor manera de transmitir este valor es compartiendo alguna actividad con ellos que puede ser desde un juego (las escondidas, la mancha) o deporte hasta una caminata del colegio a casa. Cada padre sabrá cuál de estas actividades le sienta mejor y sin duda, sea cual fuera, enriquecerá el vínculo familiar.

Algunas reflexiones sobre el proceso de aprendizaje y la organización del estudio

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La capacidad de aprender es un proceso infinito que empieza en los primeros minutos de vida. Más allá de las diferencias entre los aprendizajes innatos, naturales y los aprendidos, todos los individuos de todas las edades necesitamos de la interacción con objetos/ estímulos para asimilar y aprender los nuevos conocimientos. El problema surge en la escuela cuando esos aprendizajes no parten de una motivación personal sino de un programa o currículo.

En la primera infancia,  los niños son como “esponjas”: en general todo lo nuevo –adecuado a su edad- les resulta atractivo y muestran curiosidad e interés; todos recordamos estos años como la edad de los “porqués”.

En esta etapa es también muy importante la capacidad de escuchar que van adquiriendo los pequeños a partir de la lectura de cuentos o la narración de historias o anécdotas. A través de los relatos, los niños desarrollan la imaginación, van armando la secuencia lógica y temporal entre un suceso y otro, incorporan vocabulario nuevo, memorizan fragmentos o fórmulas tipificadoras de género, comparan las diferentes visiones de mundo que ofrecen los relatos, al tiempo que comienzan -muy lentamente- a discernir lo que es realidad de lo que es fantasía.

A través de recontar las historias leídas van desarrollando la expresión oral, mejorando la pronunciación de determinadas palabras y transformándose en verdaderos narradores.

De esta forma, sin la necesidad de llevar “tarea para el hogar”, el niño de jardín de infantes va empezando a desarrollar incipientes estrategias que le servirán a futuro en su formación escolar.

A simple vista,  el entusiasmo y curiosidad propios de esta edad parecen decaer a medida que los chicos se escolarizan y al tiempo que se pautan y complejizan los métodos y estrategias de aprendizaje. Y es entonces cuando surge la resistencia a sentarse a estudiar…

El poder de las preguntas

Las preguntas ponen a funcionar nuestro cerebro. Una maestra que presenta un tema  nuevo preguntando a los alumnos qué saben acerca de él y cuáles son sus conocimientos previos, enciende la capacidad de investigación, la curiosidad y pone en funcionamiento los resortes del razonamiento. Plantear a los chicos las preguntas adecuadas es encender la llama de la búsqueda del conocimiento.

La oportunidad de expresión

Expresar en voz alta o por escrito una idea o un concepto es prueba de haberlo comprendido. La capacidad de expresión es central en el proceso de aprendizaje. Es muy bueno que los chicos expresen y expongan lo que han aprendido y sepan que al hacerlo, están afianzando sus conocimientos. Nadie puede explicar lo que no ha aprendido.

La ayuda de esquemas

Todo aprendizaje necesita de una síntesis, de una ponderación de los contenidos. Enseñar a los chicos a realizar esquemas, gráficos y cuadros, los ayudará a sintetizar la información de tal modo que sea comprensible. El graficar las ideas y los conceptos además es de gran ayuda para fijar los conocimientos y recordarlos rápidamente al momento de repasar lo aprendido para un examen.

El compartir los conocimientos

Dialogar con otros sobre lo que se ha aprendido amplia el conocimiento. La reformulación oral de los nuevos contenidos –o sea, que los chicos expliquen con sus palabras lo nuevo-  y el escuchar otros puntos de vista hace que obtengamos conclusiones prácticas de lo aprendido. Fomentar la interacción entre los chicos, el debate de temas, el intercambio de ideas, les ayudará a estudiar mejor y estar motivados por aprender.

La organización del tiempo

“Si pude sentarme a estudiar ya hice más de la mitad del esfuerzo necesario”. La organización de cuánto tiempo le dedicaremos al estudio y cuándo lo realizaremos es central para lograr estudiar. Saber utilizar una agenda y un calendario y saber dividir el tiempo y cumplir con el mismo les permitirá a los chicos adquirir la autonomía y la organización  necesaria que les será de gran ayuda durante toda su vida.

La alimentación y el descanso

Para estudiar bien hay que sentirse bien. A los chicos que no hayan desayunado lo suficiente y no hayan dormido una cantidad de horas razonables les costará mucho concentrarse. La buena alimentación y el descanso son esenciales para que nuestro cerebro responda a la hora de ir al colegio o al sentarnos a estudiar en casa. Esto es bueno recordárselo a los padres cada tanto ya que antes de salir de casa o en las viandas los chicos deben obtener las energías suficientes para enfrentar la jornada escolar.

 

Cuando los chicos comienzan a viajar solos en transportes públicos: consejos y consideraciones a tener en cuenta

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Si bien entre los 12 y 14 años sería la edad aconsejable para que los chicos empiecen a viajar en tren, colectivo o subte, la decisión depende de varias variables: la madurez del niño y sus ganas de comenzar a hacerlo, los temores de los padres, el tipo de recorrido que deben hacer, el horario en que se desplazarán, si lo harán solos o acompañados de otros chicos de su edad y las condiciones generales de seguridad que presente la localidad o ciudad donde vivan.

Es importante que ante el pedido de ellos de comenzar a desplazarse solos por el barrio o ciudad  –pedido que se relaciona con la autonomía adecuada a la edad- , nosotros podamos evaluar qué capacidad tendrán de resolver situaciones imprevistas y qué plan alternativo deben poner en funcionamiento en esos casos.

No cabe duda de que un paso muy importante es el registro de ubicación espacial que los niños tengan de las calles de su barrio y de otras avenidas importantes que transitarán en su recorrido. Mostrarles el diagrama general de la ciudad o localidad y, centrarse especialmente en las del área que recorrerán, permitirá que se ubiquen en el espacio y puedan tomar dimensión de la extensión del trayecto. En este sentido, siempre conviene dibujarles un planito de las calles que recorrerán para que no solo piensen en el punto de partida y el de destino. También mostrarles lugares reconocibles dentro del trayecto como edificios importantes, negocios o parques para que ellos vayan teniendo en cuenta a medida que se desplazan. De esta forma irán atentos al recorrido, al menos hasta que lo automaticen.

Memorizar nombres de calles y estaciones de tren y colectivo sabiendo cuál viene antes y cuál después es otra forma de irse familiarizando con el recorrido.

Es muy importante que los acompañemos los primeros viajes, indicándoles todo lo anterior a medida que les hacemos preguntas del tipo: “¿ Si recién pasamos ya por el shopping, entonces cuántas paradas faltan para que te bajes?” o sugerencias como: “Cuando veas que pasamos tal avenida, andá parándote porque tenés que bajar en la estación siguiente.”

Como todos sabemos, hoy en día el transporte público sufre demoras, cortes abruptos y alteraciones en su recorrido por lo que tener un plan alternativo para estos casos es fundamental.

Es altamente probable que nuestros chicos lleven un  teléfono celular por si deben comunicarse con nosotros por alguna eventualidad de este tipo; sin embargo, sería conveniente que antes de llamarnos y de que nosotros los pongamos más nerviosos,  le pregunten al conductor o a otros pasajeros que les resulten confiables, que entren a un negocio si están perdidos o pidan la asistencia de algún policía que esté en la zona.

¿Quién de nosotros no recuerda haberse perdido, confundido, desorientado en sus primeros viajes?, o quizá también recordemos cuando perdimos o gastamos el dinero que teníamos para viajar y de alguna forma, hoy nos resulta divertida e inteligente la forma en que lo resolvimos. Pero, incluso teniendo en cuenta que en esa época no existían los celulares, el miedo de nuestros padres no pasaba por la inseguridad como sucede hoy en día por lo tanto debemos pedirles a los chicos que estén no solo atentos al recorrido sino pendientes de su protección y de la de sus pertenencias.

En conclusión, sistematizamos aquí una lista que enumera varios de los  aspectos a tener en cuenta para preparar a nuestros chicos para la aventura de viajar solos. Ustedes pueden agregar otros:

¿Si no te bajás en la parada correcta?

Reconocer el recorrido del colectivo, las calles y el barrio por donde transita es central para que sepan bajarse en el lugar adecuado. Pero en caso de algún cambio de recorrido –por ejemplo por una reparación en la calle- es imprescindible que el niño se anime a consultar cómo llegar a la parada donde debe bajarse. En eso lo animaremos a preguntar al chofer antes de bajarse en un lugar desconocido y trataremos de que reconozca no solo el recorrido del colectivo sino los barrios y calles aledañas.

¿Si perdiste la tarjeta para pagar el colectivo o el dinero?

En ese caso es importante que el chico pida a un compañero que le preste el pasaje o si no tiene alguien de confianza pueda llamar por teléfono a su casa. El celular es una herramienta que podemos utilizar. Dejarle un celular con el crédito suficiente le puede ayudar a llamarnos si lo necesita.

¿Si te encontrás frente a una situación de violencia?

Discusiones, frenadas bruscas, algún choque o en algún caso eventual un robo puede ocurrir a metros de nuestro hijo mientras viaja. Él debe saber que estas situaciones pueden ocurrir y que debe tratar de permanecer al margen. Esto no lo exime de ayudar en caso de que una persona lo necesite solo cuando su seguridad no corra riesgo.

¿Si te perdiste?

Recurrir a un oficial de policía, entrar a un comercio y consultar son actitudes que debe aprender a realizar por sí mismo.

Que los chicos sean conscientes de que esperamos que tomen el colectivo, tren o subte a una hora prevista también es importante ya que seguramente los estaremos esperando para el horario aproximado de llegada o el aviso de que están en el lugar de destino; si no lo hacen nos preocuparemos. Sin embargo, debemos tener un margen de flexibilidad ya que sabemos que surgen imponderables.

Nuestra responsabilidad es darle las herramientas para manejarse con seguridad. No se trata de trasmitirles miedo sino enseñarles a cuidarse a sí mismos. Es obvio que salir a la calle nos expone a todos a riesgos, pero seguramente llegará el momento en el que sintamos que ellos están preparados  y es entonces que tenemos que animarnos a dejarlos moverse con más libertad, tomando todos los recaudos que consideremos necesarios.

 

LOS LÍMITES Y EL TRABAJO ÁULICO

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La rutina que suele prevalecer en la cotidianeidad del trabajo en el aula puede despertar en los alumnos algunas reacciones que terminen perjudicando el clima de la clase. ¿Cómo poner un límite adecuado sin dañar el vínculo docente-alumno-familia?

Los límites son necesarios: ayudan al desarrollo, a la maduración y la comprensión de la convivencia social, pero es difícil encarar el tema desde una postura homogénea, sobre todo porque los límites varían en función de las normas de la institución educativa y del propio temperamento del docente.

Hay maestros que expresan su disconformidad con límites estrictos o con la aplicación de sanciones disciplinarias; en cambio otros se molestan porque los mismos están planteados a partir de una reflexión que debe realizar el alumno sobre una actitud determinada.

Todos los que trabajamos con un grupo de estudiantes, sabemos que en un momento u otro algún alumno presentará cierto  problema relacionado con la conducta, y que cuanto más rápido, claro y  constante sea el límite que coloquemos más fácil será identificar para el niño que debe cambiar su comportamiento.

Pero es fundamental que tengamos en claro que poner un límite no consiste únicamente en imponer reglas y castigos para lograr el cambio, sino que es fundamental comprender que detrás de todo problema de conducta, hay varios factores que necesitan ser expresados.

Todo niño posee sentimientos, frustraciones o ideales que necesitan ser pronunciados, y que al no poder hacerlo en su casa tratará de manifestarlos en el ámbito escolar (donde se encuentra rodeado de sus compañeros y/o amigos). La actitud que nosotros tomemos no debe ser pasajera o carente de interés ya que esto causará frustración en la relación docente – alumno.

Es cierto que en la actualidad algunos padres creen que la educación no debe utilizar herramientas correctivas porque sienten que nos metemos con la forma de criar a sus hijos, por lo tanto nos vemos desvirtuados y desprotegidos en el ejercicio de nuestro rol ya que más allá de lo que exprese el directivo de la escuela o lo que creamos nosotros, los padres hablan con sus hijos y les piden un juicio de valor sobre nuestro trabajo, lo que se termina convirtiendo en niños jueces, o sea, que son  los chicos quienes aprueban o no las normas escolares.

Ante esto, es importante dialogar siempre con las familias y evaluar si las reglas planteadas por esa escuela son concordantes con las que ellos aplican en sus hogares, puesto que entonces esa institución no sea la indicada según lo que ellos buscan para formar a sus hijos.

Sin embargo, más allá de todas estas contrariedades somos nosotros los que tenemos el verdadero poder. Cuando estamos al frente de una clase todos los alumnos “nos van a medir”, es decir que van a probar hasta dónde pueden llegar, pero si demostramos poder de control y comprensión a la vez, obtendremos con nuestros alumnos una autoridad bien entendida.

Entonces: ¿cuándo decir basta?, ¿cómo lograr que nuestros alumnos nos vean como una autoridad y nos respeten?, ¿qué clase de maestros debemos ser para nuestros alumnos?

Hay momentos en los que es preciso dejar de impartir contenidos para hablar y escuchar a los chicos, otros donde es importante ponerle una pizca de humor o alegría a las experiencias de enseñanza- aprendizaje, pero sin dejar de exigirles, de esta forma lograremos transformarnos en una guía para nuestros alumnos que protege bajo códigos, reglas y diálogo.

Así realmente nos estamos poniendo “al frente” de la clase, porque los niños percibirán la comprensión, pero sabrán que tienen que cumplir con una obligación ya que ellos percibirán que realizamos nuestra tarea con verdadera vocación.

Algunos consejos:

 

Es muy importante tener en claro qué buscamos y lograr situarnos como autoridad sin dejar de atender las necesidades de nuestros alumnos. Por eso, el primer día y a lo largo del primer período de clase debemos:

 

  • Pautar las normas de convivencia elementales. Reflexionar sobre qué cosas están permitidas y cuáles no.
  • Expresar cuál es la actitud que esperamos de ellos.
  • Exponer en el aula las pautas de trabajo y evaluación.
  • Dejar en claro cuáles son los contenidos básicos que deben saber para aprobar la materia.
  • Estimular y acompañar  a los chicos en el desarrollo de los trabajos con un gran estímulo
  • Escuchar a todos y lograr tener aunque sea un minuto en particular con cada uno de ellos.
  • Invitarlos a colaborar, que vean que ellos también pueden enseñarle a otros.
  • Fortalecer su autoestima.

 

 

Foto: Escuela de campo en Saladillo. (Fotocommunity).