Hablemos de Educación: ¿qué inconvenientes se presentan en nuestra tarea diaria?

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Los maestros tenemos vocación de servicio. Disfrutamos de enseñar y ver que los chicos aprenden pero en nuestra cotidianeidad en el aula vivimos situaciones que dificultan nuestro trabajo de cada día.

 

¿Qué nos pasa a los maestros que ante determinadas situaciones escolares nos invade el desgano y hasta pensamos en bajar los brazos? Elegimos esta profesión porque tenemos vocación de servicio, deseo de ayudar al otro a ser cada día mejor. Estamos dispuestos a poner todos nuestros medios para enseñar lo mejor posible, pero nos encontramos con que cada vez los chicos parecen menos involucrados en el proceso de aprendizaje.

Nos esforzamos por cambiar el mundo porque somos idealistas, pero el mundo nos trata de ilusos. Tratamos de transmitir orden y disciplina, pero nos tratan de autoritarios. Queremos construir un futuro pero nos faltan adhesiones. ¡Queremos que nuestra profesión sea justamente valorada!

Estas son algunos aspectos que nos preocupan. Las ponemos sobre la mesa para poder reflexionar y compartir lo que nos pasa. Creemos que el principio de cambio empieza por el diálogo y que es más fácil encontrar soluciones si trabajamos juntos.

 

La indisciplina y falta de autoridad

Queremos enseñar pero no sabemos cómo porque la clase es un caos. Los chicos no tienen una cultura de trabajo, no responden a las consignas,se levantan todo el tiempo del banco, no realizan las tareas ni completan sus cuadernos o carpetas, desobedecen nuestras órdenes y para colmo algunos padres nos desautorizan frente a sus hijos.

La calidad educativa

Al comienzo del ciclo lectivo, los alumnos parecen ser páginas en blanco. Creemos que al comenzar el año podemos partir de ciertos conocimientos previos pero nos encontramos que todo les es nuevo, a pesar de que sabemos que el año anterior nuestros colegas cumplieron el programa. Tenemos que replanificar los contenidos y confiar que tal vez al año siguiente se pueda continuar avanzando para nivelar lo mejor posible.

El estado de los edificios

Muchas escuelas carecen de calefacción, no cuentan con agua caliente o la mampostería amenaza con caerse. Hay vidrios rotos y los laboratorios no cuentan con la protección necesaria. El mantenimiento brilla por su ausencia.

La falta de instancias de comunicación con los padres

Queremos ayudar a los chicos trabajando en equipo con los padres pero cada vez son menos las instancias de diálogo que compartimos con ellos. Si bien algunos padres muestran una amplia predisposición para encarar los problemas conjuntamente, otros se ausentan a las entrevistas o no colaboran en el proceso de resolución de situaciones problemáticas. Nos sentimos solos tirando de una cuerda que no tiene nada atado.

La pobreza y mala alimentación de los chicos

Muchos chicos llegan al colegio con hambre o mal alimentados. Su capacidad de atención queda reducida porque antes de aprender tienen otros necesidades más básicas. Muchos chicos duermen mal o viven en condiciones de extrema pobreza. Necesitan que les demos una colación, que seamos enfermeros y psicólogos para después poder enseñarles algún tipo de contenido.

La violencia escolar y la inseguridad

Tememos ser atacados por los alumnos si los contradecimos o agredidos por los padres si reprobamos a sus hijos. Hay mucha violencia verbal y física tanto adentro del aula como en los hogares de donde provienen nuestros alumnos. Nos estamos acostumbrando a vivir con miedo.

La repitencia y deserción escolar

Cada vez es mayor el porcentaje de chicos  que faltan, no estudian, no aprenden y repiten, si es que no dejaron antes la escuela. Al año siguiente vuelven los mismos, prueban, no hacen tanto más que el año anterior, repiten o abandonan nuevamente.

Las denuncias de los padres y alumnos

No podemos apoyarles el brazo en el hombro a los chicos para darles ánimo ni abrazarlos si lloran porque si no, nos denuncian por acoso. No podemos ponerles malas notas ni penitencias porque si no, somos autoritarios. No podemos exponerlos con una mala nota porque si no, nos demandan por maltrato psicológico. En fin, no podemos involucrarnos con determinadas manifestaciones de afecto o comprensión porque pueden ser mal entendidas.

La falta de capacitación

Muchas veces sentimos que se nos pide que implementemos temáticas, procedimientos o tecnologías para las cuales no estamos preparados, no hemos recibido suficiente información o no viene acompañada de capacitaciones.

 

Son muchas las dificultades que encontramos en el camino pero, porque somos educadores, sabemos que no tenemos que desanimarnos porque todo puede mejorar y que los cambios no se dan de un día para el otro sino que requieren de un proceso. Confiemos en que si trabajamos juntos sin duda todo será más fácil.

 

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