¿Tarea para el hogar? 15 minutos de revisión.

la tarea escolar

Los chicos pasan en la escuela muchas horas del día, especialmente los que hacen jornada completa. Allí aprenden de todo un poco: nuevos saberes, procedimientos, movimientos, artes, estrategias, cálculos.

Cuando llegan a su casa están cansados mentalmente, quieren jugar, mirar la tele, usar la compu, salir a pasear o hacer alguna otra actividad que los distienda y relaje.

Pensar en volver a abrir un libro, revisar la carpeta, hacer una tarea o practicar resulta para muchos un Anti-Programa. ¡Y mucho más si esa tarea demanda 2 horas más de estar sentado frente a un libro!

Y entonces, surge la inquietud como padres de pensar hasta dónde hace falta que el chico siga estudiando cuando estuvo casi nueve horas en situación de aprendizaje.

Frente a este dilema tenemos que ser criteriosos y según la particularidad de cada niño evaluar una estrategia apropiada que le permita fortalecer su aprendizaje en un tiempo acotado.

Una buena propuesta son los “15 minutos de revisión” cada día, tiempo suficiente para aquel que estuvo atento en la escuela, comprendió el aprendizaje, repasa lo visto, completa algo que le quedó pendiente o necesita asegurarse de que puede solito realizar lo mismo que hizo grupalmente en clase.

Para estos quince minutos hace falta, en los primeros grados, que los adultos estén presentes para organizarlos. Esto implica: mirar juntos en el horario las materias que tuvo, releer lo que hizo ese día en el cuaderno o carpeta e indagar, pero sin ser pesados, sobre la tarea realizada: ¿Te pareció fácil? ¿Qué te gusto de esto que aprendiste? ¿Por qué queda siempre incompleto?

¿Cuáles son las ventajas de revisar 15 minutos lo realizado en el día?

Si estos 15 minutos de revisión se implementan desde los primeros grados, los chicos adquieren un hábito de estudio, fundamental durante su trayectoria escolar.

Revisar contenidos en un tiempo acotado hace que la tarea no se vuelva “chiclosa” y que en vez de convertirse en una tortura, afiance una aprendizaje y por ende la seguridad del niño frente a su desempeño.

Estos 15 minutos contribuyen a verificar el aprendizaje de manera individual porque los niños ya no cuentan con el recurso de copiarse la ejercitación del compañero o del pizarrón.

Por otra parte, este rato representa un diagnóstico de la situación escolar de los chicos. Es posible descubrir si en clase trabaja o se la pasa paveando, si tienen dificultades en todas las áreas o simplemente en una, si disfrutaron de lo aprendido y cómo lo hicieron.

Por último fortalece el vínculo familiar al poder compartir lo vivido durante tantas horas del día. Por eso, en este aspecto, les aconsejamos que sean creativos para lograr que este rato, en vez de convertirse en tiempo de lucha, sea un espacio de complicidad, escucha de las opiniones y gustos y acompañamiento en las necesidades.

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