¿Cuánta información les damos a los chicos?

lo que hablamos

Es importante la información que les damos a los chicos porque ésta les permite ir comprendiendo el mundo y sus normas. Sin embargo, a veces no filtramos, nos excedemos y les explicamos demasiadas cosas de las cuales ellos no están preparados para asimilar o interesados en saber.

Por ejemplo, en la película italiana “La vida es bella”, estando en un campo de concentración, el papá juega con la fantasía para no transmitirle detalladamente el drama que allí se vive porque entiende que éste no está preparado por su edad para comprender las dimensiones de semejante contexto.

Dar información de más puede llegar a ser muy contra producente para los niños porque su pensamiento puede no estar preparado para comprender las causas y consecuencias, las dimensiones del problema o distinguir entre lo subjetivo y objetivo, por más detalles que les demos. Tanta información mal manejada puede provocarles miedos, ansiedad y hasta humillación.

¿Cuáles son las típicas situaciones en las que cómo padres debemos ser precavidos con la información que damos?

La puerta del colegio. A veces los padres cuando buscamos a nuestros hijos aprovechamos para comentarle a la maestra las dificultades que tienen los chicos o diferencias respecto a alguna nota en frente de ellos. Los niños escuchan, se avergüenzan y se sienten descontextuados, especialmente si habían tenido un buen día en el colegio y esperaban el momento de encontrarse con sus padres en un contexto alegre.

Las conversaciones entre mayores. Hay que ser muy cuidadosos de que no haya niños presentes cuando hablamos entre grandes sobre temas de adultos porque ellos escuchan todo y lo reproducen, lo interiorizan o exteriorizan dimensionándolo acorde a su edad y pensamiento.

Las enfermedades. Muchas veces les explicamos a nuestros hijos de qué se trata una enfermedad grave, los órganos involucrados, los síntomas, les mostramos radiografías, cuando los chicos no entienden nada de anatomía. Tal vez es mejor limitarse un poco en el parte médico y escuchar lo que ellos entienden que está pasando, preguntarles que sienten o a que le temen, y darle la información acorde a sus intereses.

Las propias angustias. A veces los involucramos demasiado en nuestras propias tristezas porque necesitamos que alguien nos escuche. No sólo ellos no están en condiciones de resolvernos el problema sino que se angustian mucho más al ver que el adulto en quien ellos confían como centro de control se desmorona.

Las charlas con los padres de los compañeros de nuestros hijos en donde tal vez, si conocerlos tanto, hablamos de las dificultades de nuestros hijos en frente de ellos y los exponemos o enfrentamos.
Las críticas hacia otros. Especialmente cuando estamos enojados decimos en frente de los chicos horrores y miserias de otros, de una maestra, del papá de un amigo, de un compañero. A nosotros, cuando se nos pasa ese estado, nos olvidamos lo dijimos y lo dimensionamos objetivamente. Sin embargo ellos se quedan con lo que escucharon y hasta pueden potenciarlo más interiormente.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s