Niños tímidos, ¿cómo ayudarlos?

timidez

Las relaciones interpersonales tienen mucha importancia en el desarrollo y en el funcionamiento psicológico, escolar y familiar de nuestros hijos. A partir de su relación con sus hermanos en casa y luego sus primeros vínculos con otros niños en el jardín de infantes, nuestros hijos van construyendo una serie de habilidades sociales, que forman parte de su educación y que si no se establecen de forma adecuada, pueden limitarle en muchos aspectos de su desarrollo, además de producirle un gran sufrimiento emocional.
Es por esto que es importante trabajar con nuestros hijos la timidez para que no le provoque sufrimientos tanto en el presente como en el futuro de sus relaciones interpersonales. Pero, ¿a qué nos referimos con timidez en la infancia? La timidez en la infancia se define como una conducta que se caracteriza por un déficit acusado en las relaciones interpersonales y una tendencia estable y acentuada de escape o evitación del contacto social con otras personas.
¿Cuándo suele aparecer la timidez?
La timidez suele aparecer entre la segunda y la tercera infancia, es decir, entre los cinco y siete años de edad. Sin embargo, los profesionales hablan de dos formas de aparición de la timidez: la primera se refiere a los niños que son tímidos desde siempre, es decir que desde que son bebés su conducta ha sido más inhibida que lo habitual. La segunda forma se refiere a que aparezca en un momento determinado, ya que el niño que había tenido una conducta social aparentemente normal, empieza a retraerse y mostrar conductas de timidez por diversos factores.
En la temprana infancia, alrededor de los tres años, la actividad solitaria, constructiva y exploratoria no es una característica de timidez sino propia de la edad del niño. Pero, sí lo es en la infancia media y tardía. Actuar de forma retraída y tímida no tiene el mismo significado en una niña de tres años en su primera experiencia escolar que en un niño de nueve años que llega a un campamento o en una joven de dieciocho años en el comienzo de su primer curso universitario. Es importante señalar que cuanto más pronto aparezca la conducta de inhibición y timidez, más se altera y bloquea el desarrollo social normal.
¿Por qué puede aparecer la timidez en los niños?
Suele ser muy común que la timidez se dispare o acreciente por tres factores:

– Una situación novedosa.
-Desconocimiento de las personas con las que hay que interactuar.
-Anticipación de evaluación social negativa.
Es muy común que el hecho de que aparezcan personas extrañas también dispare reacciones de retraimiento, al igual que los encuentros sociales nuevos, en las cuales el niño tiene que ser el centro de atención.
¿Qué características tienen los niños tímidos?
Debido a la gran cantidad de síntomas que puede presentar un niño tímido, una simple definición sería insuficiente es por eso que se suele tener en cuenta las manifestaciones más significativas de su conducta:
– No se cree capaz de ejecutar conductas de otros niños de su edad.
-Se mantiene fuera de los grupos de niños que juegan. Prefiere estar solo y se aparta de los demás.
-Como le cuesta trabajo jugar con otros niños, se crea un mundo imaginario, lleno de fantasías, por eso siempre se le ve pensativo y aislado.
-Habla poco, aunque tenga un desarrollo del lenguaje adecuado, a no ser que sea con personas con las que se siente seguro.
– Tiene miedo a las personas, a los lugares y, en general, a las cosas desconocidas. En el hogar puede ser diferente porque está habituado a él. Por eso, cuando el maestro se lo cuenta a los padres, estos se extrañan porque en la casa no ocurre.
¿Cómo podemos ayudar a nuestro hijo si es tímido?
A continuación les compartimos algunos consejos a tener en cuenta para ayudar a nuestros hijos a vencer la timidez:
– Descubrir qué situaciones disparan la timidez de su hijo para poder evitarlas.
-No llamar tímido a su hijo, y menos delante de otros niños.
– Nunca comparar a su hijo tímido con otros niños en un sentido negativo, y nunca permita que nadie le lastime debido a su personalidad.
– Tomar en serio las ideas de su hijo, no menospreciarlas.
– Ayudarlo a descubrir sus talentos y aficiones que le hagan sentir especial.
– Buscarle actividades que le den una oportunidad de maduración e interacción con otros niños.
– Las actividades como la pintura, la música o el teatro ayudan a romper los parámetros rígidos y la falta de creatividad que manifiestan los niños tímidos.
– Si fuera necesario, hay que buscar consejo de un profesional cualificado.

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