Recalculando el uso de la calculadora

calculadora

Una de las razones por las cuales hoy aceptamos esta herramienta en nuestras aulas es porque sin duda el aprendizaje ha cambiado. Ya no esperamos que nuestros alumnos simplemente tengan un conocimiento memorístico sino todo lo contrario, constantemente estamos en búsqueda de que los alumnos sean sus propios constructores del aprendizaje. El objetivo de las nuevas matemáticas es que los alumnos logren explorar y construir el razonamiento matemático y no que repitan un modelo de manera sistemática y memorística. Estas razones cambian el escenario de aprendizaje y permite que nuevas herramientas contribuyan en el aprendizaje de los niños.

No hay duda que es sumamente importante que los alumnos desarrollen sus habilidades de cálculo de forma independiente a una calculadora o alguna otra tecnología. Por lo tanto, tenemos que estar muy atentos a que la calculadora no sustituya el proceso natural de razonamiento del alumno, sino que debemos utilizarla de forma adecuada para que se convierta en una gran herramienta durante las clases de matemática.

Hoy en día las calculadoras son herramientas cada vez más imprescindibles y sumamente amoldables a la enseñanza de la lógica matemática. Sin embargo, ¿cuáles son las ventajas que puede aportar a la enseñanza? A continuación, les compartimos algunas ventajas que trae consigo la calculadora:
1. Ahorra tiempo: Cuando el objetivo es desarrollar capacidades generales de razonamiento matemático o la investigación de pautas numéricas, la calculadora es necesaria para evitar gastar los minutos resolviendo largas y tediosas operaciones. Sin duda, investigar es una parte importantísima del conocimiento que a veces dejamos de lado por falta de tiempo.
2. Ayuda a la autocorrección: los errores realizados por los alumnos no son percibidos como una reprobación o crítica, ya que ellos mismos corrigen sus ejercicios a partir de lo observado. Es una buena manera de potenciar la autocrítica y la autogestión de los problemas.
3. Contribuyen a motivar al alumnado: los cálculos reiterativos quitan el interés de los niños por las matemáticas. Los alumnos suelen aburrirse cuando las clases se basan en resolver monótonamente hojas y hojas de ejercicios de cálculos. La calculadora muchas veces es en una herramienta que motiva a los alumnos a explorar los números y los cálculos de manera más dinámica y divertida.
4. Una herramienta prohibida: muchas veces se prohíbe o se reduce el uso de las calculadoras. Esto hace que se conviertan en herramientas anheladas y admiradas por los alumnos y que logran ser consideradas la mejor forma de resolver un cálculo. Sin embargo, su uso cotidiano logra que los alumnos elaboren un uso crítico de los resultados que la calculadora les devuelve.
5. Ayudan a detectar posibles errores: que los alumnos tengan la posibilidad de verificar los cálculos posibilita que puedan pedir ayuda de manera inmediata a las respuestas erróneas y a detectar posibles equivocaciones.

Además de aprovechar la capacidad de atracción que las pantallas y las nuevas tecnologías generan en nuestros alumnos, también podemos utilizar las calculadoras para hacer más originales nuestras clases de matemática.

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