¡Hay un intruso en casa: nació mi hermanito…!

Si nuestro hijo está en la etapa escolar debemos comunicarle a la maestra la situación que se avecina ya que el comportamiento habitual del niño puede verse alterado por el embarazo y proximidad del nacimiento.
Hablemos de los celos…

Los celos son la reacción natural a una amenaza real o imaginaria. Este sentimiento es tan ancestral como la humanidad misma y puede llevar a comportamientos extremos a quienes lo experimentan.

Debemos comprender qué actitudes nuestras pueden incentivar o disminuir una posible competencia o rivalidad en los niños por nuestra atención. Acá te damos 8 claves para prevenir esta situación que tanto hace sufrir a los niños:

1. Anticiparnos a los hechos contándoles qué sucederá a partir de que mamá se interne: Es importante explicar qué sucederá cuando mamá se vaya al sanatorio para el nacimiento. Por qué el niño se quedará –quizá- al cuidado de un familiar y cuándo podrá ver nuevamente a mamá. Si a los chicos les explicamos lo que vendrá ellos pueden manejarlo mejor. Obviamente puede haber un imponderable pero explicitar situaciones, aliviará al niño.
2. Tratar de mantener las rutinas: Las clases, escuela, comidas, hora del baño y la hora de ir a la cama generalmente funcionan en un determinado horario. Trata de mantener, dentro de lo que sea posible, las rutinas. Esto le demostrará a tu hijo que valoras sus hábitos y sus intereses, además de su lugar dentro de tu familia.
3. Dar a cada uno su lugar: Si por una cuestión de espacio tenemos que reacomodarnos con la llegada de un bebé, debemos tener cuidado de que el hermanito mayor conserve en lo posible esos lugares que le eran propios. Todo esfuerzo en este sentido es muy positivo. El espacio es un símbolo muy importante y sensible de pertenencia. Además el más grande deberá conservar sus objetos, por ningún motivo deberíamos usar sus objetos preferidos (mantita, peluche…etc.) para calmar o dejárselos al nuevo hermano.

4. Permitir a tu hijo mayor tomar un rol activo en la vida del bebé: Enfatizando en que sea “suave con el bebé”, es importante integrar el cuidado del recién nacido a la vida familiar, lo que ayuda a crear una relación positiva entre el niño y el nuevo integrante. Descubrirás que en muchos casos tu bebé va a responder mejor a su hermano o hermana que a los demás. Dejá que tu hijo mayor ayude con la alimentación, el baño u otros cuidados del bebé, según su edad.

5. No victimizar al más grande: “pobrecito Juancito que ahora tiene un hermanito”, evitar frases de este tipo para que el chico se coloque en el lugar de víctima y reclame desde ahí el cariño aparentemente perdido. Esta es una posición inadecuada pues si se siente cómodo se puede instalar ahí hasta su adultez impidiendo la adecuada maduración de su personalidad.

6. Hacerse de tiempo especial para estar con el más grande: Es muy importante que encuentres momentos en que puedas estar a solas con tu hijo mayor, momentos en tu día o semana que tu hijo sienta que te tiene para él solo. Es fundamental que el niño tenga un momento especial con su madre, ya sea aprovechando la rutina de leer cuentos por media hora antes de irse a dormir o ir a la plaza a jugar sin el bebé. A propósito, hay muchos libros infantiles que tratan la temática de la llegada de un hermanito desde una óptica empática.

7. No comparar: Cuando los chicos crecen, lo peor que podemos hacer es comparar, “ves lo bien que hace esto tu hermano”. Esa actitud lleva a la competencia y a la desvalorización de uno de ellos.

8. Educarlos con ternura y firmeza: A veces los niños desplazados por un nuevo bebé cambian su comportamiento. Pueden tener pataletas sin ninguna razón obvia. Si reaccionamos con lástima no estamos siendo justos con el más grande. Si reaccionamos con excesiva firmeza también, porque estamos ignorando su angustia y temor natural. Es importante colocar límites al comportamiento del hermano mayor si sentís que está actuando de manera inapropiada o peligrosa. Ante sus berrinches debemos explicarle con mucha ternura que él conservará su lugar y nadie se lo quitará, que el corazón de papá y mamá no se parte ahora en dos pedazos y a él no le queda la mitad de lo que tenía, sino que se agranda con la llegada de su hermanito y él conserva el lugar que siempre tuvo y que nadie ni nada se lo quitará nunca. Los padres sabemos que será así.

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