¿Cómo hacer para que los chicos coman más variado?

Niños degustadores en la cocina

Como bien sabemos, los chicos son muy curiosos. Esta característica puede ayudarnos en tanto los hagamos partícipes de la elaboración de la comida. Cuando los niños nos ayudan a cocinar comienzan a descubrir diferentes partes de los alimentos, sus transformaciones a través de la cocción o preparación y sus olores o texturas. Estos hallazgos fomentan el deseo de degustar a medida que se cocina.

Por otra parte, el hecho de que los chicos se sientan autores de la misma comida hace que disfruten de otra forma el plato realizado.

Qué no les extrañe que durante la preparación quieran probar la cáscara de la naranja o sus semillas, ¡es parte de su curiosidad y aprendizaje!
Insistir sin obligar de una manera diferente

Frente a la negativa de los chicos ante determinado alimento es muy importante no rendirse. Nosotros podemos intentar revertir esta situación.

¿Cómo? Seguramente el camino no sea la obligación ya que creamos en ellos una negación aún superior.

La respuesta: insistir con el alimento días más tarde y de una manera diferente, ¡no les facilitemos el NO ME GUSTA!

Por ejemplo podemos dar de probar la zanahoria en bastoncitos para untar con queso, cocida en forma de rueditas, en puré con alguna otra verdura o como salsa en fideítos letra.

¡Tengamos paciencia porque vale la pena ganar estaa batalla!
Experimentar sin jugar con la comida

Seamos creativos, fomentemos la imaginación a través de la experimentación de nuevos sabores. Que los chicos mezclen verduras o frutas y que para coronar la invención le pongan un nombre.

Por ejemplo, podemos mezclar banana con mandarina y bautizar este postre como “bananina” o prepar una gelatina con mitad de agua y el resto yogur de vainilla líquido y nombrarlo “gelayó”.

Experimentar para conocer, probar y comer, no es jugar. Por eso es muy importante que lo que hagamos sea comestible, que los chicos lo puedan disfrutar como obra de su ingenio y que ésto les abra las puertas de la mente para animarse a mezclar verduras o frutar a las cuales les tenían cierto desagravio.
¡Factor sorpresa!

Nunca falla. Ese alimento no deseado, está oculto, difícil de vislumbrar o aparece como contenedor de una sorpresa.

Por ejemplo, hay verduras como el zapallito, calabaza, tomate o huevo que nos sirven de envase o contenedores de algo mágico y gustoso que sabemos que a los chicos les gusta.

En el caso contrario, es posible colocar dentro de alguno de los alimentos anteriores un relleno que bien disfrazado puede ser deseado por el simple hecho de aventurarse en esa presentación.

¡Importante: establecer como regla del “factor sorpresa” que se comen todas sus partes!
¡Vos sos su primer ejemplo!

A veces nos quejamos porque sólo come sanguchitos, panchos, papas fritas y quesito. ¿No será que es lo que nosotros siempre comemos o preparamos?

Es clave no pretender lo que nosotros no promovemos. Somos un ejemplo para ellos y a pesar de que haya cosas que no nos gustan porque conocemos de donde provienen, o el olor no nos motiva, o hayamos tenido una mala experiencia, eso no nos da lugar a que decretemos que a los chicos no les va a gustar.

Preparemos comidas variadas y que sean ellos los que vayan optando por sus preferencias. De paso, tal vez nosotros nos animemos a descubrir que hay alimentos que de grande nos pueden empezar a apetecer.

 

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