LA MOTIVACIÓN Y EL ESTÍMULO, PUERTAS DE ENTRADA PARA EL APRENDIZAJE

chicos en guardapolvo

Cuando un alumno se siente motivado e implicado en el proceso de aprendizaje, el propósito educativo se llena de sentido.

Motivar a los alumnos presentándoles los temas y contenidos escolares de forma significativa es la clave y el motor del aprendizaje. Es que el estímulo que imprime la motivación en las personas –cualquiera sea su edad- despierta el interés hacia  un determinado tema, objeto o actividad. Es una acción que está cargada de deseos, expectativas y necesidades.

Hay diferentes tipos de motivación: la que se basa en  factores externos al individuo y la que surge internamente; pero sin lugar a dudas, en ambos casos es necesario el componente afectivo, emocional y la predisposición positiva. Nada es fácil de aprender si no hay ganas, interés o curiosidad, así como nadie puede enseñar algo a otro si no está internamente convencido de su sentido, utilidad o razón.

Es cierto que cada alumno sentirá un mayor o menor interés por determinadas materias, que se sentirá más cómodo con algunos profesores y no con otros, y que la aceptación o rechazo de sus compañeros por los gustos expresados influirán de forma determinante para instalar en él una motivación positiva hacia un determinado objetivo. Pero más allá de estos condicionantes, todas las personas nos sentimos valoradas cuando recibimos aliento o recompensas de algún tipo por una tarea bien realizada o que se está encaminando. Cuando el alumno siente un reconocimiento positivo por sus acciones –aunque haya  aún errores en ella o falten pasos para su realización total- se involucra con ganas en los proyectos y actividades escolares.

Cuando un maestro  está atento a los talentos y avances de cada niño y puede ver las múltiples inteligencias que hay en su aula, los chicos verán en él a una persona diferente, única y valorarán sus consejos y opiniones.

La neuropsicología sostiene que el cerebro está más predispuesto a las emociones positivas que a las negativas, por lo tanto,  cuando usamos el sentido del humor en el aula, cuando nos predisponemos positivamente y estimulamos a nuestros alumnos, cuando dialogamos ellos y repreguntamos, cuando les brindamos un abrazo o un beso durante el recreo, en el transcurso de una clase o al horario de la salida, el vínculo empezará a construirse sobre una base sólida donde reinará la confianza y las ganas por aprender y compartir experiencias en el aula junto con sus compañeros.

Un alumno motivado y estimulado no querrá faltar a clases, expresará sus puntos de vista sin miedos, aumentará su capacidad reflexiva e intensificará sus esfuerzos por mejorar en su desempeño.

De esta forma, el proceso educativo no será visto como una obligación tediosa, aburrida y carente de sentido, sino que se convertirá en una actividad enriquecedora y placentera para cada niño según sean sus expectativas, intereses y logros.

 

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Un pensamiento en “LA MOTIVACIÓN Y EL ESTÍMULO, PUERTAS DE ENTRADA PARA EL APRENDIZAJE

  1. Me encantan los artículos que publican, son muy interesantes. Los leo y son como una inyección de vida a mi carrera docente. Gracias…

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