La formación de hábitos de higiene en los más pequeños

cepillandose los dientes

Una de las tareas más arduas que tenemos los padres es inculcar en nuestros hijos la formación de determinados hábitos como, por ejemplo, el aseo personal y la higiene de los espacios compartidos. Esta acción comienza en casa con nuestro ejemplo y con diferentes formas de promover en los niños actitudes responsables.

Obligar a los chicos a realizar determinadas tareas parece una misión imposible. Sin embargo, si trabajamos en el aspecto positivo de las mismas y las mostramos como actividades “divertidas” la obligación se transformará en hábito.

Las emociones juegan un papel muy importante cuando somos pequeños y si hay algo que se impone de mala manera o el cerebro  asocia con algún recuerdo negativo, modificarlo será una tarea muy difícil.

¿Cuántas veces llamamos a los chicos a lavarse las manos, cepillarse los dientes o a bañarse? Y, ¿cuántas terminamos haciéndolo en forma de reto o amenaza? Esta forma de actuar no nos ayuda ni a ellos ni a nosotros.

Actualmente vivimos en una sociedad inclinada hacia un pensamiento más eco-responsable y saludable y esto hace que veamos constantemente publicidades en la calle o TV que indican dónde tirar la basura, qué asientos están reservados para embarazadas o personas mayores en el transporte público o acciones cotidianas influyen en los buenos hábitos y costumbres.

Todas estas son herramientas que podemos usar en nuestro favor. Al ir caminando por la calle podemos mostrarles a los más pequeños aquellas señales de las que nos interesa hablar y así empezar a generar un hábito. Entonces cuando vemos un tacho de basura y logramos que nuestro hijo tire el papel de su golosina en él podemos felicitarlo y mostrarle que ayudamos a que la vereda se vea más limpia.

En cuanto al aseo personal, la gran variedad de productos en el mercado nos ayudan a hacer más atractivos los elementos para la higiene personal: cepillos de dientes diseñados vistosamente, pastas dentales para los más pequeños con gustos y sabores frutales, jabones líquidos que hacen espuma y burbujas de colores para disfrutar del baño, son algunas de los aliados para que los más pequeños disfruten de la hora del baño. Animarlos a adivinar el sabor con que se lavarán hoy o dejarlos elegir qué personaje quiere que le “cuide” sus dientes es una buena forma de animarlos a desarrollar este hábito.

Lavarse las manos antes de comer o después de jugar es otro de los típicos problemas de todos los días y sin embargo es otro de los hábitos fundamentales para el cuidado de la salud.

Podemos pintarnos las manos y luego agarrar un alimento dejándolo bien manchado y mostrar que si comiéramos eso nos haría daño porque está lleno de pintura y que lo mismo pasa con los gérmenes y bacterias que causan enfermedades. También podríamos inventar algún cuento donde los personajes son pequeños seres que no se ven a simple vista y que se aprovechan de su tamaño para esconderse en nuestro cuerpo y lastimarnos.

El fin último de estas acciones es inculcar el valor de la higiene y que no aparezcan como hechos repetitivos, aburridos y obligatorios “porque sí”. De esta forma, más allá de la conveniencia de llevar a cabo cada una de las acciones relacionadas con el aseo personal y el cuidado del medio ambiente, éstas se irán transformando día a día en hábitos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s